Los juegos de Gaster. 3

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Tercera parte

Gaster tomó una profunda bocanada de aire y se irguió. La magia azul de sus creaciones nunca podría afectarlo más allá de unos segundos. Pero ni bien consiguió levantar la cabeza, Sans volvió a atacarlo del mismo modo y su cráneo resonó contra su escritorio.

-No vas a ir a ningún lado hasta que me digas qué le hiciste a mi hermano.

Gaster resopló con irritación. La gracia de haberse saltado el desayuno en casa era poder evitarse cualquier recordatorio de lo que había pasado anoche. No le gustaba la sensación que tenía en su alma al pensar en ello. Quería creer que era la mera amargura por haber fracasado en obtener resultados satisfactorios, pero incluso él sabía esa era una débil excusa. Conocía las sensaciones que le provocaban tales ocasiones y ese retortijón en su estómago psicológico era del todo nuevo. Sería una novedad fascinante si no le pusiera tan incómodo. Sigue leyendo

Par de micros

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Escribí esto para una convocatoria de tema libre.

Esa es literalmente toda la razón. Hace tiempo que no hacía estas cosas, la verdad. Ya tocaba.

Romántico incorpóreo 

El fantasma veía al creador de maniquíes trabajar. Desde que perdiera su cuerpo, apreciaba con un especial agradecimiento los pequeños milagros como el sincero amor desperdigado en cada una de esas creaciones. En vida hubiera dado lo que fuera porque alguien le dedicara siquiera un poco de esa dedicación incondicional, por contar con esa devoción. Se la retribuiría y se alimentarían mutuamente. Sigue leyendo

Los juegos de Gaster. 2

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Knife play + exhibitionism

 

Segunda parte

 

No era algo que debiera decir, pero a veces Gaster se preguntaba de dónde había salido Papyrus. No era debido a una cuestión de desconocer de dónde venían sus huesos, la esencia de su magia, incluso alguno de sus rasgos faciales. Todos esos detalles los conocía, los había diseñado de ese modo y los conocía a la perfección. Eran las cosas que no se podían medir o ver con la misma facilidad lo que le desconcertaba. Sigue leyendo

La miseria ama la compañía

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Fandom: Undertale

Resumen: La vida no iba bien para Asgore, pero al menos podía contar con alguien en medio de todo.

Rating: Todo público.

Advertencia: Muerte, Asgore tiene PTSD por matar a los humanos.

Las responsabilidades de un rey eran muchas. Su familia se había encargado de inculcárselo mientras era un niño corriendo en los campos de flores en la superficie. El cuidar del reino, el mantener la esperanza de todos bajo tierra, tener una reina, asegurar un heredero… y él había fallado en cada aspecto posible. Sigue leyendo

Los juegos de Gaster. 1

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Anteriormente llamado “Tres son multitud” y cambiado porque no me convencía. Si no vieron esa entrada, la idea es hacer tres capítulos explorando la relación de Gaster con Sans y Papyrus (fontfest) en el universo de Underfell. Cada capítulo contendrá dos fetiches elegidos al azar. En esteporno fic Gaster es el creador del par de hermanos y nunca desapareció. No apto para menores.

Los fetiches para esta ocasión son “Prostate pleasure + fuck or die”.

Fandom: Undertale (Underfell)

Resumen: Gaster era el tipo de monstruo que le gustaba mantener las cosas bajo su control. Sus creaciones desde luego no iban a ser excepción a la regla.

Primera parte

A Gaster le gustaba jugar con sus creaciones. Juegos mentales, juegos sexuales, juegos de romance. Le encantaba tenerlos confundidos, expectantes y un poco asustados acerca de lo siguiente que haría con ellos. Sus reacciones siempre le representaba una delicia y Gaster se aseguraba de almacenarlas muy bien en su memoria, manteniendo un largo y conciso registro de qué podía esperar de ellos en ciertas circunstancias. Sigue leyendo

A su servicio, mi señor. 3

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Tercera parte

Si en algún momento Papyrus tenía la esperanza de que perder su forma tendría alguna influencia sobre el poder del humano sobre su universo, la triste realidad le mostró su cara la siguiente vez que abrió los ojos y volvió a sentir solo su alma, solo su cuerpo, escuchando el escándalo de cada mañana que era su señor preparando el desayuno. Ni siquiera toda esa concentración de determinación había hecho la menor diferencia. Sigue leyendo