Destino

Destino

Como un pecado sin nombre, un vicio sin decripción, así llegaste a mi vida, llenándola de una nueva visión.

Me hiciste ver lo que en el sol jamás se ha visto, me hiciste comprender lo que nadie ha enseñado.

Sigilosa como la brisa más inocente, penetraste mis pulmones y te me adentraste en mi sangre.

Helando mis sentidos, activando mi mente, me he dado cuenta de la ceguera que he tenido.

La infancia no es de risas e ilusiones, es el preludio del infierno.

Así de grande es la risa de un niño, así de grandes serán sus gritos cuando madure.

Los dolores les consumirán, los llevarán a la locura, arrastrándolos como serpientes, dándoles a probar la fruta prohibida.

En un momento se liberan de este ciclo, se van a lugares donde sus cuerpos no lo alcanzan.

Pero siempre vuelven, quizá un poco más sabios, sólo para conocer más dolores.

No hay justicia para el que ha perdido contra la avaricia, no habrá ángel con espada argentina a la espalda del débil.

Sol que vi enceguecida porque he vivido en la oscuridad, jamás me permitió ver que ésta aún estaba.

Me mantuvo en una ilisión, una fábula de felicidad y diversas quimeras.

La luz ilumina las mentes, pero ignora lo que siempre es oscuro.

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