Microcuentos

Últimamente he visto que muchos autores han empezado a usar este género y para variar he intentado meterme en él. Os advierto, todo lo aquí presente está infestado de humor negro, ese del que puedes reírte a mandíbula batiente y después te sientes como un degenerado. Compré un libro sobre eso hace unos días y era inevitable que quisiera integrarlo en alguna obra.

Éxito

El muchacho abrió la maleta y contempló fascinado la cantidad de billetes ahí dispuestos. Los contó sin prisas y se levantó sacudiéndose el traje de bailarina. De un costado de la maleta escurría sangre, pero ya se encargaría eso y, además, a nadie le importaría en medio del bosque. Giró sobre sus talones y sonrió al auto volcado, a la espiral gris deslizándose hacia la libertad infinita. De una ventana trasera sólo sobresalía un brazo.

-Salut, Louis.

Lanzó un beso al cadáver y se alejó tarareando. Llevaba 200.000 dólares. Más que suficiente para pagar al hombre de la bomba y finalmente operarse los pechos.

Arte

Una vez la profesora de artes plásticas le dijo que era muy meticuloso a la hora de dibujar, y era muy cierto. Basta afirmar que pasó los últimos dos años reuniendo los materiales necesarios para su obra maestra. Cuando finalmente la tuvo lista se la mostró a Darío, el único que siempre lo había entendido. Lo decepcionó no percibir ninguna emoción en él.

-No creo que acepten esto en la galería del centro.

-¿Por qué no? Mira los colores, la forma en que cada pieza complementa a la otra. Como una escalera al cielo en la que todos podemos oír a los ángeles.

Darío arqueó las cejas y se rascó el espacio baldío a un lado de su cabeza. Nadie conocía tan bien como él la dedicación de su amigo al arte.

-Lamento decírtelo, cariño, pero las orejas de perro pasaron de moda desde la secuela de 101 dalmatas. ¿No has oído que las de gato son la nueva tendencia?

Elias

Su nombre era azúcar en la lengua y fuego en el pecho. Elias. Topacios llenos de sol miran desde el rincón mientras se lame los labios rojos, tentándolo, volviéndolo loco. Elias, el hombre más dulce de la tierra. Más rudo, más fuerte, por favor, sí. Golpes, dentelladas, patadas, insultos, todo valía en nombre del amor, del fuego y del infierno. Todo, incluso la vida misma. ¿Este es el sacrificio que quieres, Elias? Sí, te veo asentir mientras bailas tu danza. Hazme un favor, nunca te quedes quieto.

Te amo, dulce Elias.

-Jefe, otro cayó aquí.

-¿Cuántos van esta semana? ¿Tres, cuatro?

-Seis, señor.

-Demonios -El hombre contempló la escena, el último cliente de la noche, y apartó la vista-. ¿Es que nadie entiende que no debe pasarse de las tres pastillas?

-Lo saben bien, jefe -repuso Elias sonriendo por tanta ingenuidad-. Lo que pasa es que a ningún hombre le importa su vida cuando se trata de sexo.

Milagro de Navidad

Bajo el árbol descubrieron tres cabezas. Un perro, un loro y una rata. El hocico de la rata estaba encajado en el pico del loro. El perro tiene una rosa entre los dientes. La madre de Billie casi se desmaya. El padre de Billie casi no la atrapa. Billie sólo quiere que la tierra lo trague. No había esperado que sus padres se enteraran de ese modo antes de poder prepararlos.

“Y esto me gano por salir con un psicópata impaciente”.

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2 pensamientos en “Microcuentos

  1. Uy oh, supongo que quedaré como una degenerada, pero admito que con el último relato me he reído bastante x’DDDDDDDD esk la última frase de Billie me mató, no pude evitarlo jejeje

    La verdad, me han gustado mucho tus micro relatos, sobre todo el de ‘Milagro de Navidad’ y el de ‘Éxito’ están muy bien ^^

    Espero poder leer más relatos de estos por tu pagina, eso y algún relato más de la tabla que tienes sobre la biblia, que me son interesantes n.n

    Besos ;*

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  2. Debo de admitir, bella, que el de Elias es uno que me fascinó, y el de Milagro de Navidad es bastante bueno también.

    Para serte sincera nunca había leído “Microcuentos” pero estos en específico son muy buenos, me gustan y bastante.

    Sólo me queda una duda en el de Éxito, en la parte:

    De un costado de la maleta escurría sangre, pero ya se encargaría eso y, además, a nadie le importaría en medio del bosque.”

    No es:

    De un costado de la maleta escurría sangre, pero ya se encargaría de/u> eso y, además, a nadie le importaría en medio del bosque.”

    De verdad me quedó la duda porque me perdí en esa parte. Muy buenos preciosa, enhorabuena.

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