Otros personajes de “El coleccionista”

Debo reconocer que siempre he considerado hacer fichas de personajes un poco innecesario. Por mucho que se hable de una persona no puedes decir que lo conozcas hasta verlo por ti mismo. Así que un autor diga que su personaje es “valiente, inteligente, osado” o qué sé yo, no me sirve de nada. Incluso es posible que tengamos diferentes conceptos de estas palabras.

Sin embargo, desde la perspectiva del autor, es un alivio tener una idea más o menos clara de lo que pretendes conseguir de tus personajes. En esta etapa sólo son formas de llamar aquello que técnicamente todavía no has creado -como a un pedazo de tela que aún no es un peluche-, pero por algún lado hay que empezar.

Lord Helric Pistwick

A primera vista luce como un niño de 12 años, y así era cuando murió. En realidad es un cadáver revivido por un viejo científico que murió en un incendio y se llamaba igual, razón por la cual el niño cree que ese es también su nombre. Lo cierto es que se llamaba “Adán” pero como después del incendio pasó por una época muy dura de hambruna, que en su caso afecta su salud mental, no recuerda casi nada de su pasado. Se considera a sí mismo un Lord por la cantidad de dinero que el científco le legó, aunque se figura que se lo dieron a causa de su noble cuna. Suelen atacarle pesadillas acerca de los horribles experimentos que se llevaron a cabo en él pero como no tiene idea de lo que significan, no les hace mucho caso. Se alimenta exclusivamente de carne y sólo soporta beber sangre -tanto de animales como de humanos-. Cuando pasa mucho tiempo sin estas dos cosas su cuerpo comienza a secarse y su razonamiento se nubla, volviéndolo un ser muy peligroso para cualquiera que se atreva a acercársele. En estado normal es digno representante de su rango auto-impuesto: caprichoso, rencoroso, culto, de modales impecables, propenso al aburrimiento y de carácter curioso. No importa cuántos años tenga, siempre será un niño. Cuando el científico muere, y por ende su ración de alimento, no tiene control sobre sí mismo y pronto es expulsado de cada lugar en el que cae por considerarlo un ser maldito. Al final se recluye en un bosque, desconcertado por no encontrar seres humanos como los que pueblan sus pensamientos, insatisfecho con la carnde animales y en ese estado febril lo encuentra su fiel sirviente.

Brian Willow

Sirviente e inseparable compañero de Lord Helric. Conoce todo el pasado de él pero decide que es mejor mantenerlo en secreto, porque considera que mientras menos sepa acerca de las abominaciones que vivió, mejor estará. Es un hombre inmortal incapaz de enfermarse, aunque cosas como el cansancio y el sueño no le son ajenas. Cuando era niño padeció una enfermedad que podría haberle costado la vida de no ser porque su madre, haciendo un trato con un gitano, le dio a beber una pócima “prohibida” para curarlo. Aunque el gitano advierte que al hacerlo condena a su hijo a no morir jamás, la madre prefiere ignorarlo sólo por verlo una vez más sano. Al llegar a la edad de 25 años deja de crecer y su apariencia sigue igual mientras su madre, su padre y su hermano menor mueren a su alrededor. Viaja sin rumbo hasta dar de casualidad con Helric y sobrevivir a su ataque mortal. Al principio permanece a su lado  sólo por dos razones esenciales: es el único que puede alimentar al chico sin causar un perjuicio a nadie -excepto a sí mismo aunque no lo toma en cuenta- y porque le recuerda a su hermano, al cual adoraba. Más tarde el afecto comienza a crecer en él. Sin importar qué tan descabellado o pueril sea el deseo de Helric, no duda en hacer lo que sea por cumplirlo.

Ludwig

Nadie conoce su apellido y a nadie confió su pasado. Es un mensajero y asesino a sueldo, oficio último que aprendió de su padre antes de ser asesinado. Jamás va a ningún lado sin llevar una flauta de madera desgastada que toca sobretodo cuando necesita reflexionar o hay luna llena, misma que su madre le regaló diciéndole que su abuelo la creó para ella como regalo de cumpleaños. Callado, serio y metódico, suele frustrarse con facilidad.  Un brujo, que no tenía con qué dinero pagarle por matar al hombre que le robó un libro, le ofreció enseñarle algunos hechizos en su lugar. “Podrías evitar la muerte de alguien”, le dice y esto es todo lo que necesita para convencerlo. Sin embargo en realidad es un engaño para llevarlo a hacer un trato demoníaco, convirtiéndolo así en alguien que los demonios pueden recurrir para encargarse de aquellas personas que deseen muertas. Por esto también lleva un reloj negro con cadena que sirve para enviar las almas directo al infierno, cosa que le cuesta mucha energía. Convirtiendo al brujo en su primera víctima consigue vengarse. Un día le es encargado enviar un paquete a cierto hombre que no tiene residencia fija y vive trasladándose de un lado a otro. Este paquete es un androide defectuoso que, aunque se ve como un muchacho precioso, tiene mentalidad más bien de un perro acostumbrado a saltarle encima a las personas que le agradan y gruñir a las que no, además de ser capaz de ser el arma más destructiva que se haya visto. El hombre que busca es su creador y con el propósito de que lo arreglen. Mientras va de un sitio al otro, descubre que la fidelidad canina del androide -“Buddy”- le es bastante útil.

Robin Heartself

Juguetero excéntrico atraído principalmente por las figuras pequeñas y pálidas, mismas que repite varias veces en sus creaciones de muñecos. Después de muerta su esposa busca en las artes oscuras cómo regresarla y da con una receta para llenar a sus muñecas de un alma humana. Lo intenta pero el resultado es nulo y es entonces que se da cuenta de que la condición primordial para que funcionara era que el alma hubiera abandonado recientemente su cuerpo original. Sólo encuentra consuelo en la visita casi diaria de un pequeño niño que le recuerda a ella y muestra una sincera admiración por sus habilidades. Cuando éste perece en un accidente de coches repite el hechizo utilizando la muñeca que iba a albergar a su esposa y funciona. La única manera para mantenerlo con vida es alimentándolo de vez en cuando con las vidas de las mujeres. Él es el verdadero Jack El Destripador y la razón por la que las destripa es sólo para hacer porque necesita un órgano que represente la vida, y como tocar el corazón le da “cosa”, prefiere el útero.

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Un pensamiento en “Otros personajes de “El coleccionista”

  1. ¡Más personajes, qué bien! Y son aún más interesantes… Además de usar la oscura leyenda de “Jack el Destripador”, uno de los asesinos seriales más enigmáticos y oscuros que hayan existido.

    Buen trabajo, mi Candy. Besos y abrazos 😉

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