Crítica a la película “Dorian Gray”

Dorian Gray es la película que vi en la Sala Queer hace algún tiempo. Como todo lo que hay en ese sitio es una celebración al homoerotismo y el cartel ponía en primer plano a un caballero guapo con cara de malvado, moví influencias (es decir, le pedí a  madre) para conseguirlo. Luego de días de espera debidos a la cantidad de versiones existentes, llegó a mis manos la más reciente, aquella protagonizada por Ben Barnes y dirigida por Oliver Parker.

Como la novela tenía un inconfubdible toque slash (obviamente en la adoración que el pintor siente hacia el protagonista, y a su vez la que éste le dedica a Lord Henry) y Ben Barnes lucía atractivo en la carátula, me puse a verla.

ATENCIÓN: Lo que están a punto de ver contiene spoilers, tanto de la novela como de la película. Si no quieren enterarse de nada al respecto abandonen esta entrada. Si por el contrario son como yo y prefieren conocer los detalles de antemano, continúen leyendo.

Lo primero que noto son las libertades que se tomaron con la historia. Mientras que la novela presenta gradualmente al que debe su título, el director tomó una vía diferente y decidió concederle a la familia de Dorian un mayor peso en la historia. El señor Kelso, en la novela apenas un recuerdo desafortunado, aquí se presenta como una viva presencia a pesar de su muerte. Se trata de un viejo severo y cruel que culpa a su nieto (Dorian) de la muerte de su hija y no tiene reparos en molerlo a golpes en el cuarto oscuro al final de un pasillo de piedra. Dorian, atormentado por los recuerdos, aún conserva las marcas de su bastón en la espalda y suele despertarse en la noche a causa de las pesadillas.

Cuando llega a Londrés lo vemos como un muchacho demasiado inocente, demasiado incómodo de vivir en la opulencia que le ha sido herededada. La nueva perspectiva que le han dado a este personaje al otorgarle este trauma habría mucho más interesante de haber estado Ben Barnes a la altura. Pese a su atractivo, temo decir que su Dorian antes del retrato es una personificación bastante pobre y mediocre. Existen momentos de la historia donde es notable que el actor no sabe bien qué hacer. En uno de los primeros momentos de la película Dorian Gray es asaltado por un montón de niños que le roban el contenido de sus bolsillos. En lugar de actuar sorprendido, consternado, indignado, como cualquier persona, el muchacho permanece medio sonriendo como si tuviera algo gracioso el ser robado. Como si una parte de la coreografía hubiera sido realizada a la perfección y faltara efectuar la siguiente.

Esta expresión de no tener idea de lo que hace pero se quedará callado para evitar parecer un tonto se mantiene a lo largo de la película, volviéndola, pese a la excelente actuación del que encarnó a Lord Henry y la escenografía tan notable, en algo bastante aburrido. Es divertida, no obstante, la reacción obtenida al averiguar el suicidio de Sybil Vane luego de su rechazo a ella. Es tan mala, forzada y femenina (incluso su voz se vuelve aguda) que se convierte en una cuestión de risa o llanto.

Es el Dorian después del retrato y la muerte de Sybil lo interesante. Aquí podemos ver a Ben adquiriendo más confianza y comodidad. Existen momentos en los que realmente logra darle un atractivo sensual al perverso personaje. Desafortunadamente no son muchos pero sí apreciables. Es el caso de aquella ocasión en que un joven bailarín invitado a su cumpleaños toca de casualidad la llave que lleva al cuarto donde guarda al cuadro. El muchacho no había hecho más que rozar la cuerda alrededor de su cuello pero Dorian, paranoico en lo referente a mantener el secreto de su juventud, con una lograda expresión de furia lo agarra de la nuca y le dice algo como que nunca más se atreva a tocarlo o lo pagaría. ¿Pueden decir sexy villano?

El personaje de Lord Henry también ha cambiado mucho en esta producción. En lugar de ser sólo un cínico tomado como bueno por sus amigos, el director nos enseña a un hombre que hablar por lucir más interesante y no se atreve a hacer lo que predice. Dorian lo culpa por haberle enseñado su modo de vida viciosa y a darle tanto valor a su belleza. El personaje pierde misticismo pero gana mucho en humanidad, lo que no es para nada desdeñable, sobre todo considerando que el sujeto que lo interpreta es por lejos lo mejor del reparto. Como nota adicional, lo volvieron padre. Su hija es el nuevo amor de Dorian y a sabiendas del mal que acompaña al joven, Lord Henry se opone vivamente a su unión. A diferencia del libro a él no sólo le resulta interesante que su amigo se mantenga de la misma forma, si no que llega a pagar al ex criado de la casa para obtener información y averiguar la razón de semejante prodigio.

El final es más dramático que el de la novela. Lord Henry, al tratar de salvar la vida de su hija y evitar que perezca en el mismo incendio que está consumiendo a Dorian, queda a los ojos de ella como el malvado y en consencuencia, cuando se divorcia, se niega a mantener el contacto con él. Luego del incendio podemos a Lord Henry como un hombre que le pide a su ex esposa que le recuerde a la joven que aún es su padre y la ama. No entiendo por qué él acaba viviendo en la casa de Dorian pero ahí está. Al final del pasillo de piedra y tras la puerta enrejada contempla el retrato intacto de Dorian Gray y le pregunta quién va a acordarse de él ahora.

Me gustó. Los toques siniestros, lo que hicieron del cuadro al volverlo prácticamente en un demonio por sí mismo, la historia en general. Pero la actuación del protagonista dejaba mucho que desear y varias escenas de sexo sobraban. Desconozco si las colocaron pensando que agregarían un detalle más sensual a la película o sólo para aumentar el interés en ella (me inclino por esta). Para las yaoistas: hay acción hombre/hombre. Explícita e implícita. Poca (sólo un beso y una insinuación de una mamada) pero existe. El director al parecer es de aquellos que piensa que los pechos al aire son ideales y la homosexualidad es aceptable siempre que no pase de un contacto de labios. Hasta estoy dispuesta a creer que el tema de la bisexualidad también se introdujo sólo por picar en el morbo de la gente.

En todo caso esta producción es una buena manera de pasar el rato, aunque sea para reírse a causa de los gemiditos de mujer provenientes de Ben cuando solloza o adorar al cínico Henry.

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Un pensamiento en “Crítica a la película “Dorian Gray”

  1. “Para las yaoistas: hay acción hombre/hombre. Explícita e implícita. Poca (sólo un beso y una insinuación de una mamada) pero existe.”

    Justo lo que me interesaba saber, gracias xD

    Cuando dices pechos al aire, ¿pechos de mujer no? Jo…

    Me gusta

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