Tanda de microcuentos

La hormiga-elefante

Hubo una vez una hormiga de tamaña arrogancia que aspiró a ser un elefante. Comía tres veces más de lo habitual y a donde sea que fuera procuraba pisar a dos o tres hermanas como evidencia de sus enormes proporciones. Por fin llegó en que todas las hormigas le dijeron que era tan grande que ya no cabía en el hormiguero y más le convenía irse a vivir con sus pares, los elefantes. Ella partió y en el camino aprovechó para aplastar otros insectos, incluso un escarabajo, hasta que llegó a su destino. La hormiga-elefante  infló el pecho-tórax, abrió la boca-mandíbula y estaba a punto de anunciarse cuando un pie de elefante dio fin a su vida. El elefante-elefante y las hormigas-hormigas jamás extrañaron la presencia de esa tal yo-yo.

Época de exámenes

El estrés hizo estallar la porcelana.

Contrastes

Adentro la música rock hacía vibrar todos los vidrios. Afuera los aliens nos invadían.

Reflexiones de un escritor bloqueado

La frustración es como cagar, pensó el hombre. No hay forma de hacerlo ver elegante.

Cuento fantástico realista

Un hombre de negocios esperaba a un taxi cuando divisó a una niña de 12 ó 13 años cortar el aire con una navaja e introducirse en un hoyo de donde nacían miles de luces coloridas. El hombre achacó la culpa de todo al desayuno que se tomó en esa cafetería que desde el principio le dio mala espina. Al volver al negocio, que al menos estaba cerca y tenía precios razonables, bebió su café con una notable expresión de hostilidad y desconfianza.

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