Octavo, sí, octavo capítulo de Remus Dragqueen

La tortura continúa, damas y caballeros. ¿Acaso creyeron que lo había abandonado? No, nada más me tomé un descanso para venir con más ganas de denunciar todo lo que ningún fanficker debe hacer jamás.

A nuestra lectora más fiel (sí, tú, darling), aquí tienes lo que tanto deseabas.

NOCHE DE LUNA LLENA

Candy: También conocido como “los administradores de fanfictions son así de crueles.”

Moony entró corriendo al cuarto de las niñas y gritó en llantos:

Sirius (Moony): ¡No se acaba esta miseria! ¡Nunca termina! ¡Sigue y sigue y los administradores me dijeron que ya deje de enviarles reportes!

-Oh, Lily, no sabes lo que acaba de suceder!

Candy (Lily): ¿Qué?

Draco (Remus): ¡Volvieron a subir esta historia a la red!

Candy (Lily): Nooooooooo.

Lily estaba muy tensa y le contestó:

Candy (Lily): Voy a llamar a mis abogados. ¡Esto es un abuso!

-Pues yo también tengo algo para contarte… pero dime tu primero,

-Luego de que Severus se acercara para a hablar contigo me fui caminando por el corredor cuando se me cayó mi carterita con maquillaje que yo llevo a todos lados, entonces me agacho para recogerla y alguien me patea en la cola!!

Candy: Y el muy cobarde no tuvo valor para tirarlo por la ventana. ¡Eso es lo peor!

Lily abrió mucho los ojos:

-Quién pudo hacerte eso??

Sirius: Alguien fangirlisticamente modificado para ser algo que nuestra creadora jamás hubiera imagino ni en sus peores pesadillas.

-Pues quién va a ser? El canalla de Lucius y sus amigos!! Me golpeó y me humilló, se burló de mi voz aniñada y femenina… me dijo cosas horribles!! – sollozó el licántropo

Candy: La verdad es lo único verdaderamente ofensivo.

– me llamó marica rastrera y dijo que iba a darme una golpiza.

Candy: Y no lo cumplió.

Audiencia: Buuuuu.

-Maldito cabrón! de veras Remsie, creo que deberías avisarle a Dumbledore… no puedes dejar que te maltraten así.

Lectores: ¿Y nosotros qué?

-Espera, déjame terminar! – Se quejó Remus

Candy: Eso queremos pero sigues apareciendo.

Draco: Ya lo sabía antes y tengo que repetirlo. No hay justicia en la red.

– entonces cuando me estaba por golpear apareció Regulus y me rescató de los bandidos! Me llevó en sus brazos hasta la torre! Y hasta me invitó al baile de navidad!! Me dijo que yo era su princesa y que el me iba a proteger…

Candy (Moony): Fue entonces cuando le pregunté qué se había fumado y si no veía el bulto en mis pantalones, que a quién creía que llamaba princesa y…

Draco: Entendimos.

-Qué chido!! – exclamó Lily – y entonces por qué lloras??

Candy (Moony): ¡Estamos aquí y yo sigo siendo una nenaza sin orgullo ni dignidad! ¿Te parece poco?

Candy (Lily): Definitivamente la sociedad de protección al fandom sabrá de esto.

Draco: Ya lo saben pero llegaron a la misma conclusión que nosotros: es inútil. Mala hierba sólo con fuego se muere. Y hasta donde sabemos no se puede enviar fuego por Internet.

-Es que no sabes lo que ocurrió después!!

Candy: La autora era una demente que sencillamente tenía que seguir zampándose más comentarios de desprecio, si no, no estaba contenta. Sobra decir que eso indica una grave deficiencia en la terraza.

Acababa de entrar a la Sala Común cuando escucho unos gritos, entonces salgo y me encuentro con que Sirius había atacado a Regulus!! Me dijo que Regulus solo quería usarme para un polvo y que no me quería! – Sollozó Moony

Candy (Moony): Entonces lloré por mi hombría perdida.

– pero yo sé que no es cierto…

Draco: Ya, con la misma seguridad con que sabes que no eres una chica.

Regulus no es malo, él me mima y me cuida… no sé por qué Paddy me hace sufrir así… – Dijo Moony mientras las lágrimas caían por su delicado rostro.

Sirius: Déjenme abofetearlo, por Merlín. Una vez, lo necesito.

Candy: Créeme que si pudiera te daría el gusto, pero no se puede. Hay que conformarse con echar burlas desde aquí. Aunque no sé qué tanta burla es sencillamente tener más sentido que el otro.

-Ay Rem!! Es que no lo entiendes!! Sirius está celoso porque te ama!!

-Eso no es cierto!

Sirius: ¡Claro que no lo es! Por Merlín, ¡tengo dignidad!

Draco *ejem*

Sirius: Y ya me lo estoy follando a él. ¿Contento?

Si me ama, por qué me hace sufrir así…? – Dijo el licántropo secándose las lágrimas

Sirius: Porque te lo mereces. Por zorra, simplona, estúpida, descerebrada, obsesiva, patética…

Candy: Y un laaaaaargo etcétera que no tenemos tiempo de recitar. Otra vez.

– y a ti qué te pasó?

Candy (Lily): Perdí la personalidad y el cerebro, aparentemente, para ser reemplazado por el de una tía sacada de una novela mexicana. En otras palabras, carezco de cerebro.

-Cuando te fuiste Severus me invitó al baile y le dije que sí…

-Ay Lily, habiendo tantos chavos lindos tuviste que elegir a ESE? – Exclamó Remus indignado.

Candy (Lily): ¡Cállate, tonto! Es un experto en pociones. ¿Has pensado que a lo mejor conoce alguna que nos ayude a pasar esta tortura psicológica?

Sirius: Bien sé que mi comentario es tan útil como un vaso de agua para un incendio, pero mi deber como mejor amigo es remarcar OTRA VEZ que Remus jamás, ni un maldito segundo de su vida, sería tan superficial y despectivo así como así. Es demasiado amable y bueno, incluso para su propia conveniencia.

Draco: No es mi persona favorita en el mundo y hasta yo me di cuenta de eso.

-Ay Remsie no seas así!

Candy: ¿Remsie? Por un momento eso me sonó a nombre egipcio, fuera de joda.

El problema es

Candy: Oh, dear, no hay suficiente tiempo para empezar a decir cuáles son los problemas aquí.

que justo después vino James y me invitó…

-Pues sale con él!

Sirius: Sí, salgan, lo más rápido que puedan, y llévense a Remus.

-Es que ya quedé con Sev!!


Mientras tanto, en el cuarto de los niños…

 

Candy: ¿De lo niños? ¿Tienen cinco años ahora?

 

Sirius: Eso es insano, hombre.

-Maldito Regulus! Me quiere quitar a mi Monny y lo pone en mi contra!! No podría soportar que me odie… – Dijo Sirius destrozado

Sirius: ¡Claro que sí! ¡Lo soportaría a las mil maravillas! ¡Con tal de tenerlo a cien metros alejado de mí!

Candy: Sigue soñando, que es gratis.

Draco *le palmea la espalda a Sirius, compadecido* Hay momentos en los que de verdad agradezco haber nacido en otra generación.

Sirius *mirada asesina*

Draco: Como si no fueras a pensar lo mismo en mi situación.

Sirius:… no dignaré eso con un comentario.

-Calma Padfoot! Ya verás que no te odia… Dale tiempo, y verás que Moony se dará cuenta de que Regulus es un cabrón.

Candy: Si ni se da cuenta de qué género es…

-Ojalá sea así… pero mientras tanto no me voy a quedar de brazos cruzados… seduciré a Monny y quedará rendido a mis pies!

Sirius: Rendido, sí… después de que le eche la maldición asesina.

Draco: ¿Sin tortura antes? Te estás volviendo un blando, Black.

Sirius: Oye, suficiente tortura para mí es pensar en mi nombre cerca de ESO.

-Ojalá yo pudiera hacer lo mismo con Lily, pero la invité al baile de navidad y resultó que ya la había invitado el cabrón de Snape.

-Eres un lento Prongs! – Dijo Sirius riéndose

-Claro, porque a ti con Moony te ha ido muy bien – le contestó Prongs con sarcasmo

Candy: Ya sé que odias los signos de puntuación, pero, para incordiar un poco más a nuestros, señalaré que al final de la oración va siempre un punto. Y ya, se me acabaron las esperanzas de hablar sobre eso. Sería como burlarse de que el agua es húmeda llegados a este punto.

Justo en ese momento entró Remus en la habitación y todos callaron. El licántropo fue al tocador un momento y salió con algunos frascos y se metió en la cama.

-Te vas a maquillar antes de dormir? – Dijo James con incredulidad

-Ay claro que no, Prongs, son las cremas para la piel que me pongo antes de dormir, así me queda la piel toda suavecita.

Candy *respira MUY profundo*: Muy bien… para variar no diré lo obviamente anti-canon que es eso y sólo comentaré que los tratamientos para la piel necesitan su constancia. Dado que en ningún momento se aclaró que Remus fuera de compras, asumo que tiene desde hace tiempo las cremas y no es la primera vez que se las pone. Ergo, es un error de continuidad que AHORA James venga a hacerse el sorprendido.

Draco: Tengo la nada ligera sospecha de que esta breve escena sólo fue para burlarse de Lupin, otra vez.

Sirius: Coño, pero eso es todo el maldito fic. Ni uno sólo deja de picotearle. Es un continuo desfile de pisoteo.

Candy: Sé que esto sonará feo, pero ante bodrios así me siento afortunada de que las parejas que me gusten sean poco populares y haya menos fics que las arruinen. Ser una friki dentro de los frikis tenía que servir de algo.

-Ah, bueno, pues yo ya me voy a dormir. Hasta mañana! – Dijo James cerrando su cortina

-Hasta mañana – Dijo Peter haciendo lo mismo.

Sirius: ¡Colagusano todavía existe! No me había enterado hasta ahora.

Candy: Y para lo que sirve. Esa será su única contribución a toda la historia: ser un extra gordo.

Sirius esperó un momento y luego habló en voz baja para que nada más escuchara Moony:

-Hasta mañana, mi lobito…

Todos *gesto de vomitar simultáneo*

Remus todavía se sentía dolido por lo que había hecho Sirius y le contestó fríamente:

-Hasta mañana.

Sirius cerró la cortina pero dejó una pequeña abertura para poder ver a Moony ponerse sus cremas. El licántropo primero se puso su crema facial y luego comenzó a ponerse crema en las piernecitas masajeándolas suavemente.

Candy: ¿Saben qué es lo verdaderamente terrible aquí? Que si no fuera Remus, si no insistiera con usar diminutivos (repitan conmigo: no-son-lindos), esta de hecho podría ser una buena escena. Eso es lo que más molesta a veces de esta autora; podría ser mejor, se ve que sí, pero no. Sencillamente no.

Sirius notó que comenzaba a excitarse al ver al lobito masajeando sus pequeñas piernas.

Candy *tos número 4, que quiere decir “estás redundando”*

Luego Remus se dio vuelta dándole la espalda a Sirius y éste sintió cómo su bulto se hinchaba al ver su cadera, esa colita, pequeña y blanca como la leche que pedía a gritos que la follaran.

Candy: Aquí algo patético: hay demasiadas fanáticas del yaoi que de verdad piensan que eso es sexy.

Draco *se estremece* Sigo teniendo pésimas imágenes mentales cada vez que menciona “colita”.

Candy: Oh, sí, esa es su forma de avisar. Significa que lo que viene definitivamente no será bonito.

“Métete en su cama y hazle el amor” le decía una voz,

Candy (Otra voz): No le hagas caso, ha estado fumando demasiado.

pero luego otra más prudente le decía “eres un bruto Sirius, no ves que está enojado contigo, tienes que conquistarlo!”. Finalmente se dijo que debía recuperar al lobito, y se durmió.

Cuando Sirius se despertó al día siguiente, miró a su lado y vio que todos ya habían ido a desayunar. Era viernes, pero a diferencia del anterior, Moony no le había llevado el desayuno a la cama.

Draco: ¿Es que no tienes piernas? Fantástico, además de todo, eres un vago consentido. Faltaba menos.

Candy: Ahora cambiamos al estereotipo del hombre que sólo espera a que su mujer lo atienda. Y justo yo que me alegraba de que podía alejarme de eso en el yaoi.

Sirius si vistió y bajó rápidamente al comedor para poder probar aunque sea una tostada antes de la primera clase.

Candy: Y tirarse desde el sexto piso.

Sus amigos ya estaban en la mesa.

-Hola chicos

-Hola – respondieron los tres al unísono

Justo apenas se sentó Sirius, Moony se levantó y dijo rápidamente sin mirar al canino dijo:

-Voy al tocador, nos vemos en Transformaciones.

Candy: No, por favor, Remus, quédate. Tu presencia es tan agradable y satisfactoria *rolleye*

Draco: Como una espina en el ojo.

Sirius: Y una patada en el culo.

Sirius lo observó irse y luego dijo:

-Sigue cabreado conmigo verdad?

Sirius: No, tiene el SPM.

Draco: Lo repulsivo aquí es que eso es posible en este universo de incoherencias.

Candy: Y es muy inmaduro demostrándolo, de paso. El enojo, quiero decir.

Draco: En mi familia existe el dicho “no te enojes, véngate”, y es así para poder decir con razón que somos mejor que los demás. Por supuesto, no espero que alguien aquí sepa lo que es eso llegados a este punto.

-Pues sí, pero yo creo que se le va a pasar…además recuerda que hoy es luna llena y ya sabes que Moony se pone muy sensible e irritable en esos días…

Sirius: Lo dicho, Síndrome Pre-menstrual.

Candy: Msteamos esto mientras leemos. Que luego no nos acusen de trampa. Tampoco es nuestra culpa que la autora arregle todo para ser lo más enfermizo posible.

Draco: Le sale tan natural que me resulta difícil creer que no siente placer en ello.

Candy: Es posible. Se sabe que el Marques de Sade gozaba a lo grande haciendo sufrir a sus personajes. No nos confundamos: él lo convertía en un arte  y esta broma de fanficker no puede aspirar ni a masticar el polvo que pisó.

Mientras tanto, en la mesa de Slytherin, Lucius y Regulus hablaban animadamente:

Candy: Regulus es incluso menor que Sirius, Sirius es menor que Lucius así que a parte de que no hay razón para que Lucius esté ahí –aparte de la obvia, que la autora apenas sabe algo más que los nombres de los personajes-, el que sea amigo del Black menor tiene todavía menos sentido canónico que todo lo anterior; y eso, gente, SÍ es mucho decir.

-Y tú crees que funcionó?

-Claro que sí Lucius, como “lo rescaté” ahora piensa que soy su héroe, dice que soy su príncipe azul.

Candy: “Rescatar” aquí lo usan como se les da la gana, ¿eh?

Sirius: Más cerca me parece esto a la condenación eterna.

Draco: Lo siento, estoy demasiado estupefacto para sentir compasión por ti ahora, Sirius. Mi padre, quien no sólo es un patético remedo de bravucón, además resulta tener una vida lo bastante vacía para participar de planes rebuscados para hacer Merlín sabe qué con este Lupin defectuoso.

Candy: Conociendo la mente enferma de la autora, probablemente todo esto sea nada más para divertirse con la retaguardia de Remus.

Draco *se le queda viendo impactado y luego gira hacia Sirius* Momento en el clóset, ¡YA! Necesito sacarme esa idea inmediatamente.

Sirius *verde de las náuseas*: Voy detrás de ti.

*se van a encerrar al susodicho mueble y como esta insonorizado, no se sabe de ellos en un buen rato*

Candy: La verdad es asquerosa, lo sé.

Lucius estalló en risas:

-Jajajajaa pero qué maricona de cuarta, si no fuera por el plan le hubiera dado una buena paliza, para que aprenda a no comportarse como niñita…

Candy: ¡Dale con todo, rubio platinado!

Sirius *con las ropas revueltas y el pelo hecho un desastre*: Qué paliza ni qué demonios. ¿Para qué son magos si no van a colgar a nadie?

Draco *no en mejores condiciones* ¿Estamos seguros siquiera de que son magos? Aparte del espectacular asco que nos generan, no he visto nada ni remotamente mágico en un largo rato.

-No te preocupes Lucius, que ya va a tener su merecido, pero más aún mi hermano, pero lo más importante es que confíe en mí…- Dijo Regulus con una sonrisa maléfica.

Candy: ¿Estoy loca o realmente están concibiendo un plan para asesinar a Remus?

Sirius: No dice exactamente asesinar ¡pero a quién diablos le importa! Crucemos los dedos porque les surja la inspiración a último momento.


Remus terminó de ponerse mascara en las pestañas, guardó todos sus cosméticos en su cartera y salió

 

Candy: De camino directo a la cámara de gas a que con toda justicia lo enviaron.

 

para ir a Transformaciones. Acababa de salir del tocador cuando unos fuertes brazos lo tomaron por la cintura.

 

Candy: Y lo estrujaron tan fuerte que sus ojos estallaron. Oh, esperen, ese es mi sueño.

-Oh, hola Regulus.

-Hola, mi princesita.

Draco: Hola, mal gusto.

Moony se sonrojó. Le gustaba que Regulus lo llamara así.

Todos: Serás el único.

-Estaba pensando… quieres hacer algo esta noche? Podemos ir al baño de prefectos, tiene una piscina de natación.

Draco&Sirius: ¡No la tiene!

Draco: ¿Y tú cómo lo sabes? No eras prefecto.

Candy: Tampoco Regulus y mira…

Sirius: Que estos brutos hayan olvidado que son magos no quiere decir que yo lo hubiera hecho. Tenía mis métodos para meterme donde lo deseara.

Moony estaba por decir que sí, además tenía muchas ganas de ver a Regulus en traje de baño XD,

Candy *como amante de las palabras que es, machuca, despedaza, pisotea y escupe sobre el emoticon fuera de lugar*

pero luego recordó que esa noche era luna llena. Todavía no le había dicho a Regulus que él era un licántropo.

Sirius: Ni le dijiste que eras Dragqueen, pero qué falta hace.

-Em… me encantaría… pero no sé si podré, había quedado con Lily en que ibamos a juntarnos a probarnos ropa.

Candy: Después iremos a jugar algo de ruleta rusa.

-Tú no necesitas probarte ropa, cualquier cosa luce genial en ti… – Dijo Regulus con una sonrisa seductora

Candy: B-A-B-O-S-O. ¿Alguien?

–         Oh, gracias, eres muy dulce… – Dijo Remus rojo como un tomate – Bueno… ahora debo irme a Transformaciones… adiós! – Dijo Moony y se fue corriendo.

Sirius: A tirarse desde un precipicio.

Draco: A clavarse su inútil varita en el ojo.

Candy: Por favor, dime que eso no viene con segunda intención.

Mientras se dirigía al aula pensaba desesperado: “¿Pensará que no quiero salir con él…? Oh, si tan solo le dijera la verdad sería mucho más fácil, pero qué pensará de mí? No quiero espantar al único hombre que se fija en mí…”

Candy: Un poco tarde para preocuparte por no espantar, lobo de pacotilla.

Con los ojos llenos de lágrimas entró al salón. El resto de los merodeadores ya estaba. Cuando se sentó trató de ocultar las lágrimas y Sirius le dijo al oído:

-Mira lo que te he conseguido

Candy (Sirius): Es una daga, para hacerme sentir mejor…

Draco: ¿Y qué sucedió con las maldiciones?

Candy: No discutas con los clásicos.

Sirius le mostró su mano repleta de chocolatitos y Remus, a quien le gustaban mucho los chocolates le dijo:

-Oh, gracias, pero…

-No te preocupes, mi lobito, son de bajas calorías… – Dijo Sirius con una sonrisa.

Candy: Doblemente baboso, el comentario.

Moony se sintió tan halagado por ese gesto de Sirius que se le olvidó el enojo:

Candy: Menos mal que no eres bipolar ni tan fácil de convencer como un niño de cinco años con retraso mental.

-Oh, gracias Paddy, eres tan bueno… lamento que hayamos reñido.

Sirius sonrió y observó al tierno licántropo comer los chocolates

Candy: Como un puerco, aguantándose las ganas de vomitar y estrellar la caldera contra su rostro.

con entusiasmo. “Perfecto!! Ahora lo tengo conmigo de nuevo” pensó Sirius con alegría. La profesora McGonagall interrumpió la conversación:

-¿Alguno me puedo decir cómo convertir una mesa en un sillón?

Candy: Ah, por fin recordamos que esta no es una escuela media muggle.

La pequeña de manita de Moony se alzó en el aire:

-¿Sí, Lupin?

Candy (Remus-Dragqueen): No recuerdo de qué lado se usa el palito éste… Además, yo sólo quería ir al baño para levantarme las pantys.

Se debe agitar la muñeca hacia la izquierda y hacer un círculo – Dijo el licántropo moviendo su bracito.

-¡Muy bien Lupin¡Diez puntos para Gryffindor!

Candy: ¿Por qué será que tengo la fuerte sospecha de que se está olvidando de algo? Una cosa minúscula, sin importancia, chiquita. Generalmente viene del latín… hepizo, deslizo, algo así era.

Moony bajó la mano satisfecho.

-Mi lobillo, siempre el mejor alumno! – Dijo Sirius sonriendo

Draco: Si ese es su mejor alumno, eso dice mucho del nivel intelectual de los demás.

-Ay, basta ya Paddy, que me haces sonrojar… – Respondió el licántropo todo coloradito.

Candy: Por la cantidad de golpizas que se le envían mentalmente.

La clase de Transformaciones pasó apaciblemente y cuando terminó la profesora Mc Gonagall les informó:

Candy: Lo escribía tan bonito al nombre de la profesora arriba, y ahora lo tiene que arruinar.

Draco *sentado muy relajado en las rodillas de Sirius mientras le revuelve el pelo distraídamente* Otra consecuencia de no pensar ni con los pies ni con la cabeza.

Sirius *que le tiene rodeado por la cintura* Eso y preocuparte tanto de los lectores como de una rata muerta en la calle.

-Mañana partirán para sus hogares y volverán el viernes próximo. El baile de navidad se celebrará el sábado.

Candy: Eso me parece demasiado categórico. Hasta donde tengo entendido, los alumnos tienen la opción de quedarse en el colegio durante las vacaciones.

Draco: ¿Se puede saber a cuento de qué habrá un baile de Navidad? Mientras yo estuve en el colegio sólo lo hicieron una vez, en ocasión del torneo de los tres magos. En ningún lado menciona nada remotamente parecido.

Sirius: Esto se está volviendo una ignorancia de dominio público. Por algún lado ya he leído a otros autores que se figuraban también que se celebraba un baile todos los años.

Candy: Acabo de volver de consultar al Santo Google, patrono de los que quieren una búsqueda rápida, y es cierto que lo del baile sólo pasó una vez. Una excepción ligera sería la fiesta en su oficina que preparó aquel profesor que quería especializarse en relaciones públicas, pero eso no incluyó a toda la escuela.

Los merodeadores salieron juntos del salón.

Candy: ¿Ya? Qué clase más productiva.

-No veo la hora de estar en casa! – Dijo James

Candy (James): ¡Y alejarme de aquí lo más rápido que pueda!

-Ni yo!- Dijo el licántropo.

Sirius: Sin maricón pusilánime no hay historia, ¡yay!

-Yo me quedaré aquí – Dijo Peter

Candy (Peter): No que a alguien le importa, desde luego. A la autora seguro que no.

-Y tú Padfoot? – Inquirió James

El rostro de Sirius se ensombreció.

*rayos y truenos aparecen en el horizonte. Música dramática de fondo*

-Emm, no sé, quizás me quede aquí también

-Vamos Padfoot, qué aburrimiento, por qué no vienes a mí casa?

-En serio lo dices? Vale! – Dijo el canino entusiasmado

Candy: Sé que en ninguna parte de ningún libro lo dice letra por letra, pero yo tenía entendido que desde hace un largo tiempo que Sirius va a la casa de los Potter como si fuera propia. Muchas veces se menciona que ellos lo trataban como si fuera de la familia incluso. Por cierto, encuentro INCREÍBLE (y no de la buena manera) que James no supiera llegados a este punto por qué Sirius no querría ir a casa.

Draco: Otra brillante demostración de lo que la autora considera amistad.

Sirius: Vamos, Draco, es obvio que la pobre idiota no tiene ningún amigo, por eso no tiene idea de cómo se comportan.

Candy: Aun ese caso podría enterarse leyendo los libros, pero ese barco ya se hundió.

-Genial! Mi casa será lo suficientemente grande!

Candy: ¿Será o es, James? ¿Es que van a hacer una remodelación?

Si quieres puedes venir mañana con nosotros Moony!

Candy: El chico es masoquista de la clase enfermiza o la marioneta literaria más descerebrada del mundo.

-Oh, gracias, pero he quedado ir de shopping con Lily! Queremos comprarnos ropita para el baile

Candy: El error aquí, aparte del OOC, el EQDPME (“en qué diablos pensabas mientras escribías”), es la falta de verosimilitud. Si esto fuera un relato acerca de un personaje latinoamericano la expresión “vamos de shopping”, aunque en inglés, no se vería fuera de lugar porque se ha vuelto bastante común. Aquí se supone que estamos hablando de muchachos ingleses en una época anterior a los 90, y aunque no he conocido ninguno de por entonces, dudo seriamente que “shopping” fuera una expresión conocida. Es más, dudo que así los llamaran siquiera a los centros comerciales.

Tanto el rostro de Sirius como el de James se ensombrecieron al recordar que no iban a ir con quienes querían. *el violín más triste del mundo se pone a bailar la macarena* Moony rompió el silencio…*crack*

-… espero no estar muy débil mañana, ya saben… por la luna llena…

Draco: ¿Realmente esperas que me crea que ahora te sientes sano y fuerte?

Candy: ¿Y tu helado de qué lo quieres?

Sirius se enterneció por el lobito y lo tomó por la cintura.

-No te preocupes, sabes que estaremos contigo esta noche

Sirius: Aunque odio admitirlo, debo admitir que por lo menos eso es acorde a nosotros, el no dejar solo a Remus durante la transformación. El modo de decirlo ya no tanto.

-Por supuesto, no por nada somos los merodeadores- Dijo Prongs con una sonrisa

-Oh, gracias chicos!

Sirius: Ni la forma de agradecerlo. Remus era más… demostrativo al respecto *siente que le tiran del cabello* ¡Hey!

Draco *alejando su mano* Tenías una mosca.

Sirius: Cabrón. Como si tú hubieras llegado conmigo virgen.

Draco: Por supuesto que no, pero no ando mencionándotelo cada tanto.

Sirius: Lo hice por el bien de la crítica, para aclarar el enorme abismo que hay entre este marica y el Remus que yo conocí.

Draco: Sirius, cuando algo es tan evidente por sí solo, las aclaraciones sobran al respecto.

Candy: Lo mismo este msteo, pero aquí estamos, intentando no convertir en bulímicos a los más posibles.

-Vamos a almorzar?

-Vale…

En la mesa, todos se sirvieron suculentos platos excepto Remus, quien como siempre se sirvió su lechuguita.

Candy: Con esa dieta, sinceramente, pienso que no tienes derecho a quejarte si te quiebras como palito durante la transformación.

Sirius: Sé que yo no me quejaré si eso llega a suceder.

Draco: Sigan soñando. Leí unas de las críticas que hicieron a la historia y, si mal no entendí, lo que viene no será del agrado de nadie.

-Caray Moony! Tú siempre a dieta eh? – Dijo James con sorpresa

Sirius: ¿Ven cómo se nota que no tiene amigos? Si yo viera a Draco tratando vivir de hojitas le haría tragarse una verdadera cena, quiera o no.

Draco *rolleye* De todos modos no sería tan estúpido para atentar contra mi propia persona de esa forma.

-Ay Prongs tú no sabes lo difícil que es mantener esta cinturilla! Además quiero verme espléndido para el baile!! Si engordo no me quedará el vestido buaaaa – Replicó el licántropo con preocupación.

Candy: Habiendo tantas cosas de las que preocuparse, por la Santa…

-Pues yo creo que ya te ves de lujo – Dijo Sirius haciendo sonrojar a Moony.

Sirius: ¿A alguien le importa cómo te ves cuando eres tan podidamente bruto y estúpido?

Candy: A decir verdad, si fuera guapo a nadie le importaría que tuviera una media neurona moribunda, pero hasta donde tengo entendido el ideal del cuerpo flacuchento hasta los huesos se aplica a las mujeres. Mujeres, ¿recuerdas? Esas criaturas que tienen pechos abultados y les falta lo que supuestamente tienes en los pantalones. Ya sabes, ese gusano miserable junto a las dos canicas.

Justo en ese momento pasó Lily y dijo:

-Hey Remsie, acuérdate que hoy hay reunión de prefectos

-Okis

Lily miró a James por un instante y parpadeó en clave Morse para darle entender que asesinaría al Dragqueen durante la reunión luego se fue corriendo.

Sirius: Pobre Lily. Esta no es forma de honrar la memoria de nadie.

Candy: Ni la memoria de la coherencia, del canon, de Remus, etc.

-Maldita sea, por qué me gusta tanto! – Dijo el muchacho de gafas

Candy: Porque eres una marioneta barata, claramente.

-Ay Prongs, tú también le gustas a ella – Dijo el niño de ojos miel

Sirius: ¿Cuál niño? ¡Estábamos hablando de cuatro adolescentes!

-Entonces por qué no va conmigo al baile??

-Ay Prongs! Mira, te voy a contar la verdad pero prométeme que no le dirás a Lily! Ella quería ir contigo pero como el baboso de Snape le pidió antes ella ya había aceptado y ahora no lo quiere dejar por lástima!!

Candy: Quisieras. Insisto en que Snape fue más en la vida de Lily que una presencia oscura. Fue su primer maestro, confidente y compañero. Si tú no puedes entender el valor que tiene eso para alguien, nada más porque no es “bonito”, francamente siento pena por ti.

-En serio me lo dices?? Qué chido, gracias Moony!!

-De nada pero prométeme que no le dirás a lily que te conté!!

Draco: Oh, fantástico, justo lo que necesitábamos. Más enredos amorosos y bajo nivel intelectual.

-Jaja note preocupes, no le diré nada… igual no sé por qué le tiene lástima a ese idiota…

-Ay yo tampoco, además es tan feo!! Tiene el pelo re feo y el rostro lleno de barros!

Candy *patea a este Remus de pacotilla*

-Jajaja eres lo más Moony!

Candy: Lo más bruto, patético, asqueroso, repulsivo, anti-canon, anti-Remus, anti-yaoi, ridículo…

Draco: Lo más imbécil, humillante, imposible de tragar…

Sirius: Por no mencionar quejica y plumero.

Una vez que terminaron de comer Moony se levantó y anunció:

-Bueno chicos, me voy a mi reunión de prefectos.

Candy: Disculpa, ¿TU reunión de prefectos? Creo que lo que querías decir es LA reunión de prefectos. Por un momento olí a arrogancia por ahí, como diciendo “yo tengo lugares importantes a los que ir y ustedes no.”

Draco: De paso, no veo qué criterio usó el director para escoger a sus prefectos. ¿Ser un marica de la peor clase y una histérica es requisito indispensable?

A Sirius no le gustaba eso ya que sabía que allí estaría Regulus.

Candy: De acuerdo… supuestamente Regulus es un prefecto, es bueno saberlo por fin. Y como no recuerdo si eso apareció en algún libro, mejor no digo más.

-… y no quieres que te acompañe?

Remus no entendía por qué Sirius le decía eso.

-Pero a ti nunca te han gustado esas reuniones Paddy, te aburrirás…

Candy: ¿Esa es la única objeción que tienes? Los prefectos no pueden llevar invitados cuando quieran. Lee el libro quinto, el capítulo donde Harry y compañía están de ida en el tren a Hogwarts. Harry se siente mal porque sus amigos deban dejarlo solo para ir a su reunión de prefectos. Dime que me equivoco, anda.

-Si estoy contigo no me aburriré…

Sirius: No, qué va. Sólo me moriré lentamente del desprecio.

El niño de ojos miel que vete tú a saber de dónde salió se puso rojo como un tomate.

-Ay Paddy me haces sonrojar ¡no me digas!… pero no sé si te dejarán entrar, es sólo para prefectos…

Candy: A poco caes en cuenta ahora.

El robusto muchacho de ojos azules sonrió:

-De acuerdo, no iré si no quieres… nos veremos esta noche de todas formas…

-Okis, bye chicos! – Dijo Moony mientras se alejaba ¡Yay!

Ay Paddy será verdad que sientes algo por mí??

Candy: ¿Será, será? No dormiré tranquila hasta saberlo.

He esperado tanto tiempo… me derrito al pensar que algún día seré tuya, sólo tuya y de nadie más…porque nadie más querrá a semejante broma de dragqueen pensó el licántropo mientras caminaba lentamente por el corredor.


Cuando Sirius y James se quedaron solos luego de haber desintegrado a Peter con el poder de su indiferencia, el de gafas dijo:

-Caray Padfoot, sí que estás enganchado con Moony!

-Je tanto se me nota??

Todos: Nooooooo. Para nada.

Bueno, no te voy a mentir, me gusta mucho!!

Candy: Lo cual no deja de ser un verdadero misterio misterioso que ni Dib podría resolver.

Pero yo sé que va a ser mío! De nuevo, porque nadie más lo quiere. Has visto como se puso todo coloradito?? Yo sé que le gustan mis cumplidos

Candy: Como toda puta regalada, claro que sí.

-Eres todo un conquistador Padfoot, ojalá yo pudiera conquistar a Lily!

-Ya ves que le gustas ahora solo tienes que conquistarla!

Candy: Hombre, lo dices como si fuera cuestión de sumar dos más dos. Siete años no pasan en balde y se olvidan de un segundo para el otro. Pero eso sería hablar de lógica y tomando en cuenta de en qué universo estamos… olvídalo.

Por cierto… quería pedirles a ti y a Wormtail si esta noche podríais dejarme solo con Monny en la casa de los gritos XD *coge una hacha y hace pedacitos el emoticon* ya sabes para…

Sirius: Ya quisiera que sea para cruciarlo.

Draco&Candy: No eres el único.

-Jajaja de acuerdo Padfoot, moony será todo tuyo – Dijo James riéndose

Candy: Moony, nombre propio, mayúscula obligatoria. Risa mal escrita, tiro a la cabeza, también obligatorio.

-Jaja okas… un momento chicos! Tenemos que conseguir pareja para el baile! – Dijo Peter ¿salido de dónde? No sabemos con preocupación

-Eso se arregla fácil – Dijo Sirius con orgullo y mirando a una chica rubia que pasaba cerca le gritó – hey Pamela! Quieres ir conmigo al baile de navidad?

Draco: ¿Quién podría resistirse a tal encanto?

Sirius: Oye, a veces vale mejor ser directo.

La chica se puso muy colorada y se empezó a reir con su amiga de pelo castaño que la acompañaba… la estaba invitando nada más y nada menos que Sirius Black!! Quien al parecer era comparable a una estrella de rock, de nuevo, vaya usted a saber la razón.

-Por supuesto!! – Dijo ella con alegría y se alejó riendose

Candy: Clásica bimbo. Nada más falta que alguien tenga amnesia y ya cumplimos con todos los estereotipos de novelas baratas.

-Y tu amiga, no querrá ir con mi amigo James?

La chica de pelo castaño lacio –llamada Sophie Narracott ¿un OC?- se ruborizó también y dijo que sí. Una vez que se alejaron Sirius dijo con altivez:

-Asunto terminado!

-Gracias Padfoot! Tú las consigues fácil eh? – Dijo James con admiración

Candy: Tan fácil como que una tonta lo escriba.

-No te olvides de que soy el gran conquistador ¡del queso maloliente!

-Ey por qué no me consigues una a mí!? – refunfuñó Peter

Candy (Sirius): Disculpa, ¿tú quién eres, otra vez?

-Caray Wormtail, consíguetela tú! – Dijo Sirius (y se lo merece por rata traidora XD)

Candy: Y tú, como toda una santa, se merece todas las flores del mundo por usar el poder de la justicia tan sabiamente.

Draco: Fanservice a la orden… solo que nadie lo pidió.


Moony iba caminando por el corredor regando pétalos blancos mientras cantaba “Womanizer” cuando sintió que alguien le empujaba y cayó al suelo. Era Malfoy.

-Ayy eres tú otra vez!! Qué quieres de mí??

Candy *saca un largo pergamino* Que te suicides, que dejes de hablar, cambies tu nombre de una buena vez, que desaparezcas de la red, que tengas algo de dignidad, que no vuelvas a aparecer ante mi vista otra vez, que…

Draco: No creerás que algo de eso va a pasar, ¿verdad?

Candy: El dragqueen preguntó.

-Te piensas que he acabado contigo?? claro que no mariquita!! – Dijo el rubio de ojos grises y fríos – te daré una buena golpiza para que aprendas a no vestirte como niña!!

Candy: Que vista como niña en lo personal no me molesta tanto como el hecho de que cualquier niña le podría dar una paliza, en cualquier competencia de inteligencia.

-Eres un canalla!! Ya verás cuando se entere Sirius o Regulus!! – sollozó licántropo con los ojos llenos de lágrimas

Candy: Qué digo. La niña te ganaría en cualquier competencia, punto. ¡Por lo menos ella pelearía a los rasguños!

Malfoy se encolerizó y lo agarró rudamente de los finos cabellos:

-MARICA PUTA!! Te gusta ser la putita de los Black eh??

-Aiia bruto!!

Candy: Ay, mis ojos, ay, mi amor por la literatura.

Sirius: Aaaaaaaah *bostezo* Mi se aburre. ¿Lo vas a machacar de una vez o qué?

Me haces daño en el cabello y me despeinas!! Hoy me hice la planchita!! – chilló el de ojos miel.

Candy: ¿Y se puede saber cómo? En Hogwarts no sirven los aparatos eléctricos.

Draco: Además nosotros usamos pociones para arreglar el cabello.

Sirius: Sí, pero no hay nada que arregle la falta debajo del cabello.

-Pues a las rameras como tú hay que tratarlas así, ahora tendrás tu merecido…

-BASTA YA LUCIUS – gritó una voz grave.

Era Regulus. Lucius soltó rápidamente a Moony.

-Otra vez tú eh?? No sabía que te gustaba follar maricas.

Candy: Otra vez, los puntos y los diálogos le quitan todo rastro dramático a la escena. Poco más y hasta es de risa.

-Cierra la boca. Y que sea la última que vez que le tocas un pelo, o te las verás conmigo – Dijo Regulus amenazador

Todos *bostezo colectivo*

Lucius entornó los ojos tratando de asimilar que estaba recibiendo órdenes de un chico menor que él y luego de un segundo porque obviamente llegaba tarde a otro lado se fue. Moony seguía sollozando en el suelo. Regulus lo tomó en sus brazos, como el día anterior. Moony, que estaba temblando, se abrazó a su cuello. *el violín más triste bebe un vaso de ginebra.*

-Oh, Reg, tengo tanto miedo, Lucius está contra mí, está empeñado en golpearme y lastimarme, me llamó marica puta…

Candy: Lo dicho, la verdad es lo único verdaderamente ofensivo.

-No tengas miedo, mi pastelito, yo siempre te protegeré… tú no eres ninguna marica puta, eres un niño hermoso, angelical, una princesa…

Sirius: ¿Es un niño hermoso o una princesa? Decídete. Los dos no pueden ir al mismo baño.

Draco: Debemos escoger entre la pedofilia y un trastorno de identidad sexual, genial.

Candy: Para ser sincera, si oyera a un chico hablar así le daría una bofetada magistral para que volviera a la realidad.

-Oh, gracias por protegerme Reg… contigo me siento seguro…ahora me llevarás en tus brazos a la reunión de prefectos?? – Dijo el licántropo sonriendo tímidamente

Sirius: Inútil. Te despeinaron, no te rompieron las malditas piernas.

-Claro que sí, mi caramelito…

Todos *náusea colectiva*

Regulus llevó en brazos a Moony a la reunión porque, ya sabemos, todos los Black nacen musculosos porque sí y cuando entraron al salón algunos los miraron con curiosidad y se rieron disimuladamente al ver al licántropo tan a gusto en los brazos de Black.

“¿Es cierto que Black y Lupin son pareja?” “No era que se llevaban mal?”¿No era que estabámos en una reunión de prefectos y no de cotorras? “¿Vieron que Lupin se viste y habla como niña?”

Candy: No me digan que recién se enteran porque eso diría mucho de la negligencia con que se escogen los famosos prefectos.

Murmuraba la gente. Pero a Moony no le importaba, porque se sentía muy bien con Regulus.

Sirius: No es cierto. Cualquier excusa para no hacer algo por sí mismo era válida.

Él lo mimaba, lo protegía de los bandidos, le vendía tangas que eran de su talla, le decía palabras dulces, lo hacía sentir una princesa en un cuento de hadas…

Candy: Si esto es un cuento de hadas, ojala que al menos sea del estilo de los hermanos Grimm. De esos en los que abren a los lobos a la mitad.

Regulus mantuvo a Moony en sus brazos durante toda la reunión.

Candy: Puesto que la sangre de los Black está mezclada la de la especie alienígena que era Superman, en ningún momento se cansaba. Muy lógico y razonable.

De vez en cuando, le hacía una caricia en sus cabellos o le daba un tierno beso en la frente, atrayendo las miradas curiosas de los demás.

Draco: De lo demás buenos para nada que no tenían nada mejor que hacer.

Cuando terminó la reunión en la que no se discutió absolutamente nada y se realizó por puro capricho, Regulus salió del salón con el licántropo todavía en brazos, y comenzó a caminar por el corredor.

Candy: Te pasas. Cualquier ser humano ya tendría calambres, mago o no.

Draco: Sea Black o no.

Sirius: Oye, ¿eso venía con segunda intención?

Draco *rolleye* No, Sirius. En lo absoluto.

-Estás seguro que no quieres venir conmigo al baño de prefectos? – le susurró al oído

Draco: La coherencia de Regulus es de admirar. Lo defiende de quienes lo llaman puta pero a la primera oportunidad que tiene lo toma por una.

-Oh, Reg, me encantaría, pero ya sabes… debo reunirme con Lily para probarnos ropa…

-Tus deseos son órdenes – Dijo Black con una sonrisa que hizo derretir al licántropo

Sirius: No uses palabras que sólo dan falsas esperanzas. ¿No te basta ya con ser cruel con todo lo demás?

Regulus lo cargó a lo largo del corredor hasta que Remus dijo:

Candy (Remus): ¡Realmente tienes nervios de acero! ¡Y me están clavando en la espalda!

-Oh, déjame aquí, ya sabes lo que sucederá si Paddy nos ve…

El muchacho de ojos grises, los que por pura coincidencia son del color que correspondería a su hermano mayor apoyó delicadamente al licántropo en el suelo y luego dijo:

-Por cierto, por qué a ti te dicen Moony?? Y a mi hermano Padfoot??

Remus se sonrojó. Para contestar eso debía confesarle que él era un licántropo, y que Sirius y el resto de los merodeadores eran animagos ilegales. Moony confiaba en Regulus pero todavía no se sentía seguro para contarle la verdad. “¿Me aceptaría o se espantaría al oír que estoy infectado, marcado de por vida?” pensó Remus angustiado. Finalmente, decidió que todavía no era el momento.

-Oh, no es nada, son solo locuras de Sirius – Dijo Moony con una sonrisa tímida – Bueno, ahora debo irme…

-Hasta mañana mi caramelito – Dijo Regulus dándole un hachazo que le partió la cabeza por la mitad un tierno beso en los labios. Era mejor lo otro.

Una vez terminado el tierno y redundante beso Remus se fue caminando por el corredor. Se sentía débil. Ya era la hora de cenar pero no tenía hambre. La transformación era inminente.

Entró en la Sala Común y vio únicamente a Sirius que estaba sentado frente a la chimenea pensando seriamente en meterse de cabeza al fuego, a ver si llegaba a Neverland por fin. Sirius se paró rápidamente y se acercó a él.

-Cómo estuvo la reunión?

-Estuvo muy bien… oh, Paddy, me siento tan débil, creo que es hora de ir a la Casa de los Gritos.

Candy: No me convence mucho que simple debilidad sea lo que sentiría alguien antes de ser transformado en lobo. Mareado, desorientado, incluso con un acceso de energía, pero débil a secas no lo termino de tragar.

Sirius se acercó más y lo tomó por la cintura.

-Quieres ir ya?

-Sí… y Prongs y Wormtail?

Candy (Sirius) James ¿y quién?

Draco: Sólo recuerdan al tal Pettigrew cuando les conviene. Por lo menos la aparición de un extra tendría más sentido y lógica.

-Ellos no pueden venir… pero no te preocupes, yo te llevaré. – Dijo Sirius con una sonrisa.

-Oh, gracias – Replicó el licántropo con su vocecilla muy debilitada.

Candy: De acuerdo, no estaba para correr las olimpiadas. Ya entendimos la idea la primera vez que lo dijiste.

Draco: Nosotros sí pero ¿la autora? Hay que entender que el ritmo de su pensamiento (cuando surge tal milagro) no va al mismo ritmo que el de los demás.

Sirius: Si fuera más lento ya iría en reversa.

Candy: Y tal vez hasta así es, lo cual explicaría porque insiste en volver a Lupin a una edad anterior a caminar sin ayuda.

Sirius lo envolvió en sus brazos y lo alzó, tal como lo había hecho Regulus tan solo un rato antes. Moony se sentía cada vez más débil y se dejó llevar por los fuertes brazos cual Hulk frankestiano de Sirius. Como era la hora de cenar, todos los estudiantes estaban en el comedor y nadie los vio.

Salieron del castillo hasta llegar al Sauce Boxeador. Sirius apoyó al licántorpo suavemente en el suelo y luego se transformó en un enorme perro negro. El perro se escabulló y apretó el nudo de las ramas del sauce. Luego volvió adonde se encontraba tendido el debilitado licántropo y le dio una tierna lamida en la cara. “Oh, qué rico, sabe a Sirius” pensó Moony

Draco: ¿A aceite para motocicletas y comida chatarra?

Candy: Si Sirius es el que está lamiendo, ¿el sabor no lo debería sentir él? Así como cuando aplaude está sintiendo sus manos chocar.

y con la poca fuerza que le quedaba comenzó a gatear junto al perro hasta llegar a la puerta de la casa.

Candy *da una rápida repasada a El prisionero de Azkaban* No, en ningún momento se dice que esos sean los efectos que sufre Lupin antes de la transformación. Por cierto, sin poción para regularse y directamente bajo la luna, ya debería estar cambiando.

Una vez que entró sintió que un fuego lo recorría en su interior y notó cómo su piel blanca y delicada se volvía más oscura y animal. Moony comenzó a dar agudos y femeninos WTF? chillidos que rápidamente se convirtieron en aullidos de lobo. ¡Viveeeeeee!

El enorme perro observaba en silencio cómo el feroz lobo se movía de un lado para otro, golpeando las paredes y el suelo. Luego de un rato, el lobo perdió sus energías y se posó agotado en un rincón de la habitación.

Draco: Eso fue rápido.

Sirius: Vaya… eso fue un anticlímax enorme. Como todo el fic, así que es fiel a su estilo.

El perro fue rápidamente, se apoyó encima de él en señal de protección y comenzó a darle tiernas lamidas en el hocico.

Candy *le lanza El prisionero de Azkaban a la cara de la autora* Te reto a que encuentres dónde el Lupin-lobo actúa tan manso. Y cuando no lo hagas, vuelve para leer esto: SAL DEL MALDITO FANDOM DE HP.

*Inserte aquí cursilería máxima de lobo (me niego a decir “lobito”) durmiendo calmadamente bajo el perro, el cual más que perro debe ser mastodonte si abarca a toda la bestia, cortada para su conveniencia y nuestro deseo*

Candy: ¡Por fin! Creí que nunca acabaría.

Sirius: Gracias a Merlín que terminó. Ya puedes levantarte, Draco.

Draco *se alza de su regazo y se estira* Me debes una gran recompensa por haber soportado esto sin lanzar cruciatas a nadie, Black. Espero que lo sepas.

Sirius *sonrisa maliciosa* Será mi placer.

Holass !! Ya llegamos al octavo cap!!

Candy: Sí, así de injusto es el mundo.

Espero que os guste!!

Draco: Bromeas, ¿cierto?

Hay partes un poco subidas de tono XD

Sirius: No lo suficiente. Para mí que faltaban más sangre y tripas.

así que ya sabes que sí lo lees es bajo tu responsabilidad )

Draco: Eso debería estar incluido en el resumen del bodrio, no aquí.

Y no olvideis dejar review!! (ahora también pueden firmar anónimos!! )

Candy: Así es, señores. Ahora no necesitan cuentas para flamear a la autora hasta darle un orgasmo, ¡pueden hacerlo ahora anónimamente!

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