Mi lista negra literaria: 2_Sin historial

Últimamente me ha dado por leer ciencia ficción. Apartando las historias sobre naves espaciales, que no sé por qué me aburren tanto a muerte, le estoy viendo la parte interesante gracias a todas las posibles pías que permite crear. En el fondo no es tan diferente de la fantasía en cuanto a que, con tal de que uno de una mínima explicación, puedes hacer lo que se te antoje en ese género. Los autos voladores, la teletransportación, la lectura de mentes como si fueran señales de televisión son cosas que nada más los escritores de este género tienen. En esa categoría entra el libro que nos compete ahora.
Desde ahora digo que no soy fan de las novelas de romance adolescente hetero. No soy fan del hetero en general, porque en mi cabeza siempre palidecerá en frente del yaoi, pero valoro una buena historia. Dame una buena historia con buenos personajes y no me importará nada más. Si tiene una narración preciosa, con mayor razón hay que echarle el ojo.
Por eso no sospeché nada cuando vi el resumen de esta obra. El argumento me sonaba demasiado a “Como si fuera la primera vez” (una de mis poquísimas comedias románticas favoritas, quizá porque la amé desde niña), pero pensé “oye, no juzgues tan pronto, mil historias andan por ahí con el mismo argumento y sin embargo son tan distintas; vamos a darle una oportunidad.” Además esta vez la chica era la que se mataría tratando de conquistar a un chico desmemoriado, lo cual ya era un giro interesante.
Grave error.
Ya saben, si no quieren spoilers, vayan a otro sitio.
Título: Sin historial
Autora: Lissa D´Angelo

Resumen oficial: Tengo veinticuatro horas para encontrarlo. Mil cuatrocientos cuarenta minutos para presentarme. Ochenta y seis mil cuatrocientos segundos para enamorarlo y sólo un beso para que me vuelva a olvidar. En una sociedad perfecta, donde no hay espacio para el rencor ni el odio; un mundo donde no tienes tiempo para recordar, los engaños y las mentiras no tienen efectos secundarios, ya que sólo basta un día para que los dejes atrás. Porque cuando el reloj da las doce todas las mentes se formatean, bueno… Todas a excepción de la mía.

¿A que no les pica la curiosidad?
Primera impresión del libro:
Empecemos con el hecho de que no tiene NADA que ver con el dichoso resumen porque a quien ella busca es a otra ella, una amiga que no la recuerda pero a quien quiere tiernamente porque fue su compañera durante mucho tiempo. Al principio, por la manera en que habla de su amiga creí que sería una novela lésbica y seguí porque ¡vaya, al fin una novela adolescente donde la prota no cae a los pies del primer bruto que se le cruza y tiene un romance que sí puedo entender!… hasta que aparece el sujeto este, el tal Irah, y la nena prota es tan tonta, tan idiota, tiene tan baja autoestima, tienen diálogos tan clichosos, que una campana me empieza a sonar. A ver, una chica más bien lenta, torpe, débil, extremadamente delicada, cae en manos de un sujeto mayor que ella, que la “cuida y la protege de todo”, que no tiene reparos en ser grosero, bruto y mandón con ella, sin que ella reaccione negativamente ni una sola vez, sino que está feliz con tener su atención. ¿Dónde he oído eso antes?
Busco la biografía de la autora y lo descubro: es fanática de Crepúsculo. Le concedo a la autora no haber querido lucrarse con sus fanfics como la James, pero no le perdono la falta de originalidad. Porque se nota a la legua que es otro intento barato de hacer un amor tan “épico” como el de Bella y Eddy. Es como el borrador de la hermanita menor de Meyers, a la que después de leerlo se le da una palmadita en la cabeza y manda a leer un poco más. No he leído las otras obras de la autora (ni quiero hacerlo, no ahora) pero por lo he podido percibir en esta le falta todavía mucho por crecer. Está demasiado verde, inmadura, incluso si se supone que escribe desde la perspectiva de un chico. La narración es rara: son como un montón de frases cortadas y juntas al azar porque quedan bonito. Ni una sola de ellas es original. Son frases que se viven viendo en comedias románticas o dramas románticos todo el tiempo. No me gusta su sonido. Al principio está bien, es simplona pero se aguanta. Luego se desmorona hasta el punto en que apenas me entero de lo que pasa porque la autora, aparentemente, sólo ve activado su interés cuando describe la ropa de Irah, sus ojos dorados (los mismos que Eddy, mire usted qué casualidad) o el hecho de que no lleva camiseta. Con unas descripciones raras que en lugar de aclararme las cosas me da la idea de que la chica tiene serios problemas de percepción.
De paso, el titulo me parece inadecuado para la obra. Como si hubiera puesto lo primero que se le ocurrió y nada más porque sí. Historial suena muy oficial, así como los datos de una empresa gigante y todopoderosa. Frío, impersonal, cuando en realidad hablamos de memorias ligadas a las emociones, como la narradora vive diciendo a lo largo del libro. Esa misma impresión contradice el contenido y no hay nada que de razón válida para esa contradicción. A mí me queda la impresión de que no se tomó mucho tiempo en planificar bien las cosas.
Puntos a destacar:
Todo libro que hable de una distopía (un incierto futuro bastante negativo) pretende ser una crítica de la sociedad. Empezamos el libro supuestamente en un mundo donde no existen hombres, donde estos, malos, malos, malosos, han sido cazados y eliminados por las mujeres, que son los seres superiores. Un mundo ultrafeminista donde a media noche las memorias de todas las chicas se resetean. Se cree en una diosa, en lugar de palabrotas se dice “¡Virgen santísima!”, hay imágenes de mártires que han sido violadas por hombres. Pero ninguna imagen de los hombres. Con una ideología tan fuerte la obra sólo puede seguir caminos: darle toda la razón o quitársela. Cualquier otro le restaría todo sentido final. Sin ese sentido queda preguntarse: ¿para qué me hiciste pasar por todo eso? ¿Cuál era tu propósito? ¿Tenías alguno? Si la respuesta es no o se reduce a que todo el punto era hacer una historia de romance adolescente, entonces tu libro carece de peso. Habrás hecho tremendo mundo con muchas posibilidades de ser interesante, pero no servirá de nada por la forma en que lo has planteado. Igual que Crepúsculo, igual que aquel fanfic que publicaron, así que supongo que la autora está contenta. Pero yo no.
El mensaje final parece ser “el amor sobrepasa a la memoria” porque, a pesar de que sus mentes han sido reiniciadas, los protagonistas siguen sintiendo algo uno por el otro. Eso está muy bien. Final clichoso y soso como no hay ningún otro, pero está bien. Lo malo es el mundo en el que decidió probar eso. Como dije, es demasiado radical, demasiado fuerte. Es inevitable que sea él, ese mundo, quien nos llame más la atención que el romance. Sin embargo, al respecto no acaban de aclararse un montón de cosas: la educación de los chicos, adónde diablos van los niños, ¿manejan algún sentido de moral, con todas esas tiendas sexuales? ¿Qué pasa con la religión? ¿Las ciencias, las universidades, la literatura? ¿Hay algo de eso? ¿Los niños son dejados de lado hasta que crecen lo suficiente para ir con una Meretrix (o meretriz, no recuerdo cómo la escribía la autora)? ¿Existen los gays o es que entran en la categoría de “defectuosos”? Sólo las mujeres infértiles son enviadas con los hombres. Y no para ser esposas, sirvientas o ni siquiera compañeras; nada más son putas que llevan por la calle cual perros, correa incluida. Apartando la fantasía BDSM y que es posible encontrar algo de placer en ese trato, eso y la manera en que se comporta la chica con el chico, parece indicar que, para la autora, la convivencia entre hombres y mujeres es posible únicamente si la mujer es sumisa al hombre. La mujer que trate de ir contra el hombre, contra su brusquedad, contra su malhumor, contra todo lo que este le dé la gana de hacer, sólo puede estar loca o debe querer su autodestrucción. Querer luchar contra eso es imposible. La solución es el aislamiento de la mujer.
A través de Irah intenta suavizar esta impresión diciendo “quisiera amarla como ama un hombre a una mujer, sin dolor ni sufrimiento.” Pero a través de la protagonista, que lleva la narración durante gran parte del libro, se ve exactamente lo contrario con distintas actitudes. A Irah no le interesa la independencia de la mujer, su fuerza, su inteligencia o su valor. Le interesa que sea inocente, dulce y se deje cuidar. Que sea bonita. El típico modelo de tonta a la que no cuesta nada dominar. Aquí van unos ejemplos que me han parecido impactantes, por decir lo menos.

Nos pasamos otros quince minutos llenando cubos. Bueno, él llenándolos y yo mirando, Irah insistió en que sería más un estorbo que una ayuda […] Al principio me negué a dejarlo marchar. Claro, eso fue antes de que el gatito (o sea, el chico) se acercara a mí con actitud firme, pero endeble. Sus pisadas, esa pierna y su cojera, me hicieron recordar que, anoche él se había herido al ir por mí, por lo que automáticamente me obligué a no discutir. Ya lo había jodido una vez, si continuaba dejándome dominar por el orgullo (…) no haría más que arruinarlo todo, otra vez.”

Los horrores de redacción que hayan podido notar salieron del ebook que yo obtuve. Ignoro si culpar al que lo subió al sitio de donde lo saqué o de la falta de editor de la autora. Cualquiera de los dos es igual de posible.
No sólo eso.

“Además el verlo lastimado constaté que no era el gato invencible que parecía ser en un principio”

Déjenme ponerles en ambiente para que entiendan mi rechazo. La cojera de la que habla se la ganó solito al ir a buscarla al bosque sin siquiera haberse puesto calzado. La chica había huido de la cabaña a la que la llevó el gatito (no se puede ser más lerda, señor mío) cuando este se puso en modo ultraviolento y comenzó a destrozar todo a su paso cuando descubrió que ella venía de la Grata. Se asustó porque también pudiera recibir un golpe (ella, tan delicadita y tierna, se lastimaría fácil), así que muy prudentemente decidió poner distancia entre ellos. Cual personaje de comedia romántica barata, Irah va en su busca y, luego de amenazarla de ahogarla en el lago helado, poniéndola en riesgo de sufrir una hipotermia, regresan juntos. Es decir, de orgullo nada. Fue puro instinto de supervivencia. No acepto tampoco que ella no diga nada ante los reproches del chico, muy injustos, sobre haber huido. ¡Cualquiera habría hecho lo mismo si un desconocido cerca nuestro, notablemente más fuerte, se pone así de repente! Desgraciadamente esa es la única vez en que ella actúa de forma sensata. De ahí en más deja al chico hacer lo que quiera. Incluso si el chico quiere tomar su mochila y dejar caer todo su contenido al suelo sin siquiera pedirle permiso. Bragas, las cuales no sé por qué la autora tiene la obsesión de no permitirnos olvidar ni un segundo su existencia, incluidas. Ella ahora se limitará a recoger sus pertenencias en silencio. ¿Situación de abuso? ¿Dónde?

“Fui tan idiota al desconfiar de él”

Ergo, él tiene toda la razón y la protagonista sí es una idiota. Pero no por desconfiar de él, un desconocido, lo que sería de esperar y es lo más razonable. Sino porque la primera vez que ella lo encuentra “dándose el gusto en soledad”, no piensa que es un hombre. No, no. Cree que es un gato al recordar las narraciones de la Grata hablando de ellos como seres discretos, poderosos y algo más. Y como Irah es tan impresionante, tan hábil sobre sus pies, deduce que es un gato. Deja pasar totalmente el hecho de que tiene dos brazos, dos piernas, dos ojos y un rostro como el suyo. Es tan rematadamente estúpida (como a Irah le gustan) que no encuentra ninguna relación entre su propio cuerpo y el cuerpo de un hombre. La autora pretendía alargar su relación sin que el cerebro de la prota hiciera cortocircuito porque estaba prendada de uno de esos horribles monstruos de los que ha oído toda su vida, pero el salvoconducto que elige para eso sólo nos da la impresión de que, por un lado, Irah debe ser extremadamente peludo (además de tener un abdomen perfecto, como no se cansa de señalar la narradora cada que vez que él se saca la camisa, lo que pasa muy seguido… me pregunto por qué), y por el otro, ella es una tonta. Una cosa es la inocencia. No insulten a los verdaderos inocentes comparando tal error a eso.
Existe un relato respecto a los indios (¿o eran los aztecas? No recuerdo) ante su primer encuentro con sus conquistadores. Los indios o aztecas no conocían la existencia de los caballos, y dado que los jinetes se movían con tal gracia encima de ellos, pensaron que eran demonios mitad hombre-mitad bestia. Supuestamente (yo no pienso discutir la credibilidad o no de tal cuento), para los indios o aztecas, conquistador y caballo eran uno solo. Pero aun así descubrieron que eran mitad hombre, vieron que eran parecidos a ellos mismos. Esta señorita nada.
Haces demasiadas preguntas”, dice Irah. Pero en realidad no hace las suficientes. Ni siquiera las correctas. Ni siquiera ante sí misma.
Las descripciones son vagas o directamente incorrectas. Decir que las manchas de sangre sobre una roja empiezan marrón y acaban rojo, cuando cualquiera que ha sufrido una herida sabe que es al revés. Describe los músculos de Irah como “bolas o esferas”, cuando eso sólo sería posible si el chico se hubiera hecho implantes o se matara a esteroides. Que tengan forma curva, vale, pero no tanto para ser esferas. El primer beso, que en este tipo de libros deben ser uno de los momentos culminantes de la historia, me parece estúpido. Es la única forma en que ella se disculpe e Irah vea cuán arrepentida está por haberse quedado embobada viéndole los ojos dorados. A medida que avanza la historia Ira es más atento, más considerado y más bueno, por alguna razón, aunque la única que lo ve así sea ella. A mis ojos es un bruto, impaciente y egoísta personaje, que de paso no me acaba de convencer para nada.
El único al que se le ocurre en todo el mundo llevar un diario de lo que le pasa… ¿En serio? Siendo una cosa tan simplona ¿a él es el único que se le ocurre? ¿Esa enfermedad de la que hablan también afecta el razonamiento? Bueno, es posible. Sólo así me explico las estupideces de la nena.
¿Cosa buena?
Emil. Me gustó que por ella la chica iniciara su odisea, que por ella estuviera dispuesta a sacrificarlo todo. Habían estado juntas toda su vida o una gran parte de ella. Si hubiera sido una novela yuri habría comprendido ese romance, lo habría encontrado lógico y hasta dulce. Pero luego la olvida por Irah, en su corazón Irah es más importante que Emil (¿acaso estas autoras no saben que se puede querer a un novio y una amiga con la misma potencia? ¿uno tiene que estar encima del otro sí o sí?), por lo que pierde su razón de ser y sólo vive para Irah.
Acerca del final:
Me da la determinación definitiva de que Ira no me gusta. Su constante lloriqueo por la chica, su espectáculo patético, lejos de suavizarme me dan ganas de vomitar. Es un personaje terriblemente mal hecho, lleno de clichés. Él se define por su romance con Aya, no tiene más vida o personalidad fuera de eso. Debe ser el ideal de una chica, debe ser el novio que cualquiera querría porque la ama a pesar de todo, porque sólo la quiere a ella, porque “es ella o ninguna”… Pero ese afán no forma una personalidad. No hace a un chico. Podría haber funcionado hace muchos años cuando en las novelas era perfectamente aceptable que por un romance a primera vista uno sacrificara toda la vida. No, en alguna novela barata sin grandes pretensiones. Pero no ahora.
Tampoco me gusta que no se sepa nada de Emil, de lo que le pasó o cómo terminó. Ella era lo que volvía a la protagonista humana, ella fue el detonante final de toda la aventura. A mí me interesaba saber su destino, si ellas volvieron a ser amigas o siguieron teniendo esa distancia del principio. ¿Ha tenido el bebé al final? ¿Qué pensó de todo lo que le sucedió en La Torre?
No se dice nada. Se la menciona una vez y ya. Lo mismo podría estar muerta, sólo recordada vagamente. A mí me gustan los finales abiertos, pero, sin esa aclaración, más bien pareció un final incompleto. Tuvimos otro momento cursi, así que ya no vale la pena pensar en nada más.
Conclusión: La idea es buena, pero a la autora le quedó demasiado grande. No supo manejarla, hacerle justicia, porque sólo quería crear otro Crepúsculo. Se guió por las películas incluso más que la novela y eso se nota. Le falta todavía mucho que crecer y con lo que tiene ahora, sólo me siento ofendida.

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3 pensamientos en “Mi lista negra literaria: 2_Sin historial

    • ¿Ese libro tenía continuación? Claro, debí imaginarlo. Si quería ser una nueva Crepúsculo, por supuesto que haría toda una serie. Pues gracias por el dato, pero aun así pienso que debió dar a entender algo de eso en el primer libro. Emil al principio era tan importante y al final queda como si nada, no sirve de nada, porque lo más importante y esencial ahora es el romance adolescente. Que se queden las amantes de Eddy con ese Irah. Si ya con el primero me veo cada desvario machista, no quiero imaginar el resto.
      Por cierto, una hija de Irah que se llama Sira… ¿Podemos decir falta de imaginación en nombres?

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  1. Pffft.

    Para que usted se moleste al leer un libro sabiendo que es muy mente abierta y tolerante, hay que echarle bolas. Así de pedorro será el puto libro.

    Es por eso que decidí hacerle las cruces al hetero. Estoy hasta la madre de historias machistas donde todo gira en torno a una subnormal sin cerebro ni vida que va tras un chico. Me enferma esa mierda.

    No tengo que decirle que no leere ni el prólogo de ese puto libro, verdad? No tengo ganas de leer sobre una pendejota que solo piensa en un chico, o sino en sus putos calzones. Por dios, hasta asco da.

    Un beso y me alegro que se haya desahogado respecto a esta “obra de arte”.

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