El hombre del mar

Género: fantástico, horror.

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El hombre del mar fue la curiosidad del año. Descubierto en Enero en el fondo de un laboratorio de metanfetaminas, fue pasando de universidad en universidad, hasta ese fatídico Diciembre en que unos amantes de los animales se metieron al edificio donde nadaba en su tanque, con la obvia aunque utópica ilusión de liberarlo. Tenían a un infiltrado en el equipo de seguridad que los ayudó a moverlo todo hacia la parte trasera, donde un camión los esperaba para dirigirlo nuevamente al mar.

No tenían idea de que el interés del doctor Aguirre se inició por los libros que ponían de manifiesto la patente relación entre el hombre del mar y los cultos más antiguos de los griegos, yendo tan lejos para suponer, no sin razón, que el susodicho ser procedía de la misma Atlántida. El doctor Aguirre había logrado vislumbrar una personalidad fría, insensibilidad hacia los humanos y un sólido sentimiento de superioridad que parecía confirmar, a sus ojos, las suposiciones de que se lo había adorado como dios en otros tiempos.

La única razón por la que se dejaba llevar de aquí y allá era por aburrimiento y vaga curiosidad por ver qué tanto habían avanzado o no los humanos. Llegó a confesarle que los jovencitos que vendían sus escamas pulverizadas como drogas no eran más que unos estudiantes universitarios a los que convenció fácilmente de entrar al negocio, prometiéndoles una riqueza fácil y segura. Su único objetivo fue ver (y aquí el artículo citaba con comillas y cursiva) “qué sucedía.” El descubrimiento de semejante indiferencia sembró polémica y apasionantes debates en varios círculos.

El grupo le hizo oídos sordos por considerarlo propaganda pretenciosa de uno de los peores circos de la historia, apenas un poco diferente a publicitar peleas de perros en los periódicos. Por lo tanto no podía ni siquiera imaginar que al querer devolver al hombre del mar a su hábitat natural, en realidad le estaban amargando la fiesta y siendo para él un enorme fastidio.

El tanque estaba lleno de agua roja al día siguiente, el vehículo abandonado. Adentro se veía la característica figura humanoide que mantuvo las esperanzas en alto hasta que se dieron cuenta de que no se movía en lo absoluto. Al sacarla, la imagen con la que se dieron resultó tan horrorosa, tan perturbadora que los presentes aún tuvieron pesadillas mucho después del hecho. Lo que sucedió es que ese día se supo dos cualidades nuevas acerca del hombre del mar: primero, que él poseía unos dientes extremadamente largos; segundo, expulsaba una especie de baba verde que servía como pegamento. También hubo quien dijo una tercera, que era omnívoro, pero eso es pura especulación. En realidad nunca se supo el destino de las partes no unidas en el tanque, ni de la sádica criatura.

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