Cómo NO escribir romance

El género romántico, por desgracia, está en su pleno auge comercial. Sitios que te ofrecen consejos sobre cómo hacer tu propia novela te viven vendiendo la idea de que éste es el género con más éxito comercial de todos. Los últimos gritos de la literatura (Crepúsculo, 50 sombras y otros) han sido románticos. Incluso Juegos del hambre con su buena porción de romance. ¿Y por qué no? Se trata de una chica (dios prohíba que algún día hagamos que sea un chico) enamorándose y acabando con X chico. No importa cuántas vueltas le demos, todo se trata de eso y está bien, porque entretiene sin mayores complicaciones.

Pero una cosa es escribir historias de romance (que las he visto muy buenas por ahí) y otra es escribir una basura que resulta caer en el género romántico, para desgracia de éste. El problema es que muchos autores nuevos (también hombres, aunque no lo crean) se apresuran en hacer sus propias versiones de los éxitos anteriores, el “nuevo 50 sombras”, y con lo único que salen es con una continua perpetuación de un tipo de libros inútiles, huecos y totalmente olvidables.

Soy consciente de que ese tipo de libros siempre van a existir, no importa lo que cualquiera diga, y creo que así es perfecto porque la gente también necesita llevarse un libro para el baño. Una trampa de tontas para perder el tiempo y evitar pensar en las cuentas, los estudios, los jefes malos, los bebés lloriqueantes o los demás problemas de la vida cotidiana.

Sin embargo, este artículo pretende ofrecer alguna ayuda para que tú, que también quieres incluir romance en tu literatura, no participes del largo viaje al número dos. Tú quieres escribir algo que haga pensar a tus lectores, tú quieres que la gente se identifique con tus personajes, tú quieres conseguir algo más que un éxito fácil y seguro con una fórmula que ya hemos visto hasta el hartazgo. Tú quieres diferenciarte de los otros autores que fueron por la ecuación comercial. Tú quieres crear algo original. Perfecto. Entonces sigue leyendo.

1_No saber qué quieres lograr con tu obra.

El gran problema con Crepúsculo que mucha gente tiene es que su autora no les hace ningún favor a los amantes de los vampiros. Y esto no es porque ella odie a esos fanáticos, porque sea una completa ignorante respecto a la larga historia de los vampiros en la literatura (aunque lo sea) o porque ella lo “diseñó” de tal manera para encajar con cierto público. Fue porque ella tomó un elemento de terror y lo llevó a un mundo completamente romántico. El terror y el romance son incompatibles por definición, lo que claro no descarta que haya habido excelentes combinaciones en diferentes medios, pero por esta misma razón es que uno tiene que decidir bien qué quieres que sea tu novela. ¿Cómo vas a resumirla en una frase? ¿Una novela de vampiros enamorados? Bien. Entonces investiga sobre vampiros, mantenlos vampiros y luego haz que se enamoren. Y agrega elementos de horror. Ponlos, ámalos, respétalos, porque todo eso conformará a tu personaje y tiene que gustarte tu personaje. Del mismo modo que no podemos hablar de las sirenas (las mitad mujeres-mitad peces, no las que parecen pájaros) sin hablar del agua, no puedes hablar de vampiros sin un toque perturbador. Porque entonces no serían sirenas ni vampiros.

Si a ti directamente no te gusta nada la idea de crear un ser que mata por supervivencia, ni nada que tenga que ver con algo tan desagradable como el horror, entonces tú lo que quieres es crear una historia de personajes enamorados. Quieres emocionar a la gente con una buena historia de amor. Entonces hazlo, y mezcla todas las criaturas, seres y universos que se te dé la gana, pero recuerda: con criterio. Aprende a diferenciar entre lo que es romántico y lo que no. Gana perspectiva para descubrir la diferencia. ¿Cómo lo haces? Leyendo los clásicos. Leyendo a los grandes del género y, si quieres hacerlo muy bien, investiga por qué fueron grandes. Qué hicieron ellos de diferente sobre otros para ser recordados.

2_Pierden de vista la historia en pos del romance.

Siempre he dicho que cuando hablamos de cuentos cortos no le podemos poner muchas trabas a las “mágicas coincidencias” porque un cuento se tiene que concentrar en su tema, nada más. Para eso están, con ese fin se los escribe. Pero en una novela no hay excusa para sencillamente arreglar el resto del universo para que suceda lo que tú quieres.

Puede que así consigas escenas excitantes, esas que a ti te tuvieron hostigando durante tanto tiempo, pero pasará que estarás insultando la inteligencia de tus lectores, que habrá quien note que lo que hiciste ahí no tiene sentido. Hazlo todo con perspectiva. No importa de qué género escribas, después de hacerlo hay que leerlo como si fueras un lector. No tu mejor amigo, no tu mamá, no tu hermana, y definitivamente no el personaje principal. Tú no eres ninguno de ellos. Tú, tras todo ese proceso, tienes que volverte tu primer lector y encontrar todos los hoyos. Convéncete con lo escrito, no con lo que tienes en tu cabeza, que a veces son diferentes cosas, de que lo que hiciste no lo pudiste hacer de otro modo. Usa todo el poder de la lógica fría y desalmada que puedas arrancar de tu ser para descubrir dónde no estás ayudando a la trama, sino haciendo algo que es sencillamente tonto. Porque siempre, siempre, hay una manera de ayudar a la trama de forma inteligente.

Y no es nada malo hacerlo. Les pasa a los mejores que luego de ver sus obras, tras algún tiempo, piensan “diablos, ¿para qué hice eso? si ella perfectamente, y él no tenía por qué si esto podría haberlo hecho así, etc, etc.” Busca todos los peros posibles.

¿Ejemplo? Voy a decir el de Hush, Hush, esa serie de novelas acerca de ángeles caídos. La historia trata de que una chica enamora a un ángel caído y éste, con sus poderes especiales, manipula un montón de cosas con tal de estar más cerca de la chica (cualquier falta de originalidad no es pura coincidencia). Una de esas manipulaciones consiste en meterle en la cabeza al profesor de gimnasia (que nunca tengo claro por qué es el suplente de biología) la idea de obligar a los alumnos a sentarse con otros compañeros, a fin de mejorar sus habilidades sociales o algo así. Él es un ángel caído, poderoso, y puede hacerlo, así que no hay inconveniente. El problema es que el resto de la clase se extraña demasiado por este cambio súbito y completamente fuera de lugar que al profe se le ocurre casi a final de curso. ¿Y por qué nadie se extraña? No porque el chico haya manipulado las mentes de todos para creer que esto no tiene nada de raros. Es porque nos quita tiempo y espacio para hablar del chico y cómo quiere a la chica.

Vete sacándote de la mente que todo lo que importa son las escenas románticas. Son muy importantes, de eso no hay duda, pero ponlas dentro de un contexto coherente. De hecho, mejor olvídalas y ten en cuenta que ellas son partes, apenas partes de un todo que tú tienes que construir palabra a palabra. Partes que vendrán cuando tengan que venir, cuando sean necesarias para el desarrollo de la trama o para darnos una idea más cabal de la personalidad de un personaje.

Cualquier frase, evento o página que sea utilizada para justificar una situación NUNCA es espacio perdido. Una trama puede gustar o no. Una pareja puede agradar o no, pero tienes que hacer que al menos se vea creíble. Falla en eso y todo lo demás se derrumbará, no importa qué tantas cosas “calientes” metas por ahí.

3_Personajes débiles/clichés.

Desgraciadamente no hablo aquí sólo de la típica adolescente debilucha y crédula que sólo está ahí para fascinarse con lo fuerte y confiado que el chico. También hay protagonistas hombres débiles.

Para evitar esto, vamos a dejarlo simple:

NADIE vive para otra persona. Lo dice mucha gente cuando está enamorada, y puede que crean que lo dice de verdad, pero en realidad ninguna persona es un ente dependiente de otro. No existe tal cosa. Tendrían que ser parásitos ambulantes. Cada miembro de tu pareja tiene que ser algo por sí mismo, incluso sin su compañero al lado. Todas las personas tenemos un pasado, una historia y una idea de lo que queremos para el futuro. El futuro puede cambiar frente al romance, pero no el pasado ni el hecho de que hubo algo satisfactorio en la vida antes del romance.

Si no hubo nada, absolutamente nada bueno o memorable antes del romance, entonces hablaríamos de un personaje depresivo y tendrías que investigar bien sobre el tema, porque la depresión no es sólo sobre “estar triste porque se está solo.” Hay muchos factores involucrados y la falta de amor de pareja (porque, también, existe el amor fraterno, el amor familiar, el amor por uno mismo) es apenas uno de ellos. De paso, si el personaje está tan deprimido, que literalmente no tenía ninguna vida antes, ni amigos ni intereses, debes saber que la cura no es un romance. Puede que ayude un poco, pero no va a ser una cura. Por eso, ten mucho cuidado al plantear el impacto de este amor en la vida de ambos personajes, porque si de eso vas a hacer toda una novela, tiene que ser grande y tiene que dar gusto ver la transición entre ambos estados.

4_Romances increíbles

Conste que uso “increíble” en el peor sentido de la palabra.

La mayoría de las historias se preocupan tanto por el amor entre sus personajes, que lo convierten a esto en un elemento autosuficiente. Existe porque sí, porque me dio la gana, porque soy el autor y quiero. Y eso, déjame decirte, no se lo traga nadie con dedos de frente. Niñas tontas, seguro, pero si has leído hasta aquí ese no es el único público al que quieres dirigirte.

Antes de llegar al “te amo” y todas las manifestaciones que se te ocurran, procura crear un vínculo entre los personajes. Sólo eso. No digo que todas las parejas tengan que empezar siendo amigos de la infancia, porque eso tampoco es realista, pero debe haber un punto de conexión. Para decirlo de una manera cursi, tienes que armar un buen terreno donde la semilla crezca. La semilla no va a crecer bien si la pones en el aire, sostenida nada más por el enorme manzano que ya te has figurado.

Conviértelo en un proceso donde veamos la perspectiva de ambos personajes. ¿Por qué los dos y no sólo uno? Porque guardarte el “secreto” de por qué fulano ama a sultana hasta el final de la serie no es un modo de generar suspenso. Es como una novela de suspenso donde sabemos cuál es el crimen y cuál el criminal, pero no sabemos hasta pasados tres o cuatro libros cómo diablos se llevó a cabo el crimen. ¿No es aburrido eso? El cómo es fundamental en cualquier investigación. Omitirlo es hacer un tremendo hoyo en la trama.

Nadie sabe por qué el chico guapo, popular y rico se fijaría de la noche en la mañana en la torpe, poca cosa y aburrida chica del curso. Pero nadie dice que no pueda pasar en tu novela. Es sólo cuestión de convencer de que tiene sentido.

5_No tener idea de qué mensaje estás enviando

Hay gente que se concentra tanto en tener su historia que es en lo único que piensan. Es una buena motivación, pero también hay que tomar en cuenta de que los lectores que te lean con atención siempre buscarán encontrar un sentido más profundo a tus palabras. Toda historia tiene un tema. Y dependiendo del final de tu historia te vas a poner en tal o cual posición respecto a este tema.

Acordemos que tú no puedes controlar lo que pensará cada lector. A menos que hagas una obra tan simple, tan clara y obvia en sus intenciones que a nadie le quepa la menor duda, lo que es muy difícil de conseguir porque lo más probable es que termines con un cuento infantil, donde en la mera presentación del lobo ya sabemos lo malvado que es y que nada más que malvadas cosas debemos esperar de él. Eso es para niños. Tú no escribes para niños.

Así que piensa, ¿qué afirmas o niegas en tu obra? Puede que creas que no es nada especial, sólo ficción. Yo no soy el portavoz de nada, sólo quiero escribir. Es un pensamiento válido, pero al menos date un momento para reflexionar sobre ello. Piensa si es de verdad lo que quieres decir. Piensa si no hay una mejor manera de decirlo.

En el caso de que tengas un mensaje claro y definido, recuerda que se transmiten mejor por contraste y por hechos. Es decir, ¿qué resulta más efectivo? ¿Decirte “la homofobia es dañina” y tener a todos los personajes diciéndolo una y otra vez, mientras todas las parejas gays son felices, o mostrarte gente gay siendo abusada y dañada únicamente por ser gay? Obviamente lo segundo. Lo cual nos lleva al segundo punto.

6_Discursos cursis.

No los pongas. A menos que sea coherente con el personaje y a la situación realmente le hace falta que alguien mencione su aspecto emocional, para darle humanidad, no tienen razón de ser. Pueden sonar muy bonitos en tu cabeza, como los momentos de las películas donde el protagonista dice algo inspirador y todo el mundo le aplaude. Eso pasa en el mundo de las películas, pero en un libro… la verdad, queda ridículo. Eso por un lado. Por el otro, un romance que pretendas basar únicamente en largos monólogos acerca de cuánto significa uno para el otro es igual de absurdo.

Cualquiera puede hablar bonito. No cuesta nada hablar. Lo que realmente le da fuerza a este género son las acciones que reafirman esas bellas palabras, incluso sin necesidad de decirlas. Si X ama a Y, entonces que X se comporte como si amara a Y. Está claro que hay muchas maneras de amar, y si tú prefieres irte por una que no sea tan típica, al menos déjalo claro. No hagas que X y Y se viven matando a golpes, a insultos y deseándose la muerte para al siguiente momento abrazarse y decirse lo mucho que se necesitan para seguir adelante. Nadie funciona así.

7_Falta de perspectiva.

Si el chico mira a la chica dormir a través de la ventana no es acoso, es sexy. Si el chico le hace algo al mejor amigo de la chica no es un psicópata controlador, sino preocupación y celos (los cuales, por cierto, son muy románticos y para nada signos de desconfianza). Si el chico golpea a la chica o la chica al chico y uno le pide disculpas al otro con muchas promesas de amor, está perfectamente bien que se perdonen uno al otro en el momento y actúen como si nada hubiera sucedido, de vuelta al azúcar y la flor.

Es así, ¿no?

Esto tiene mucho que ver con darse cuenta de qué mensaje estás enviando con tu historia. No puedes minimizar todos los defectos de alguien diciendo que lo hace “por amor.” Le quitas humanidad al personaje y haces plantear serias dudas acerca del personaje que lo perciba así. Mira la situación desde afuera, sin el cristal rosa pegado a los ojos. ¿Cómo se ve? ¿Sigue pareciéndote bien?

8_Total y absoluto descaro para no inventarse nada nuevo.

Dejen de copiar fórmulas. No busquen copiar el éxito ajeno. Todos los grandes lo fueron cuando hicieron algo fuera del modelo establecido. Huye del cliché. Deséchalo, ignóralo, evítalo como la plaga. Todas las parejas son un mundo, por lo tanto cada romance debería ser distinto.

9_Ignorancia y pereza general.

Una historia de romance la conforma algo más que dos personajes enamorándose. Difícil de creer, pero es verdad. A una buena novela la componen casas, edificios, calles, climas, aparatos tecnológicos, épocas, cosas que diferencian a esa época, geografía, leyes de gravedad. ¿Qué quiero decir con esto? Que muchos escritores son vagos y acomodan el universo para su placer. Lo que básicamente hacemos todos los escritores, pero ya es ridículo cuando enviamos a dos personajes al fondo del mar sin equipo de buceo y, por el bien de otro momento romántico, ellos resultan no morir asfixiados. Este es sólo un ejemplo extremo, pero también se percibe en pequeños detalles, como el no saber el nombre de determinado cantante luego de haber establecido que nuestro protagonista es amante de su banda. O que hable como si tuviera quince años, pero ya se ha establecido que es una ferviente amante de la literatura clásica, cuyos títulos tampoco se dicen.

Puede que esto no afecte a la trama. Puede que no nos sirve de nada para conocer a los personajes, pero sí que nos dará un contexto sólido, una base firme sobre la cual los lectores puedan dejar volar su imaginación.

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5 pensamientos en “Cómo NO escribir romance

  1. Como de costumbre me gusta venir a leer tus entradas, siempre me hacen reflexionar no solo sobre los temas que propones, pero también sobre la escritura en sí misma. Así que, deja a esta vieja parlotear un poco:

    1.- Combinar terror y romance, es difícil, sin lugar a dudas, pero no creo que sean incompatibles, pienso que sin duda alguna el problema es que no puedes desvirtuar uno para lograr el otro, lo mejor es que los dos estén presentes, pero no es un crimen tirar hacia un solo lado, no obstante, en dicho caso no te piensen una experta en el otro. En el caso específico de crepúsculo, no creo que el problema haya sido traer el vampiros a una fantasía rosa, bajo ciertos contextos puede funcionar, recuerdo que en tu crítica a Crepúsculo mencionaste que hubiera sido mejor que fuera un cuento y me parece que aciertas en muchas cosas, porque como cuento para niños/adolescentes puedo funcionar bastante bien. Imagina un mundo en donde los monstruos son graciosos y te hacen reír y tiene aventuras del tipo: salvemos horrorolandia de la luz de la alegría, en dicho contexto un vampiro brillante, en pleno romance adolescente, no suena discorde. El error de Meyer fue creerse ella misma el cuento de que estaba escribiendo literatura gótica, de amor oscuro y ambiente terrorífico.

    Escribir de amor, no siempre por definición debe ser sobre flores, bombones, besos y Cupido. Cumbres Borrascosas de Emily Brönte es un ejemplo, de que el amor puede tener varias expresiones, en una sola novela, en un ambiente nocivo, incluso hasta siniestro y no caer en la ridiculez. Por cierto, ella fue una de las autoras que revolucionó la forma de escritura de la literatura de la época, no siguiendo a los clásicos de su momento. Por no hablar de autores como Stephen King o Nancy Killpatrick quienes logran una buena convinación en algunas de sus novelas.

    3.- Sí hay gente que vive para otra persona, las hay y no son muy funcionales que digamos, ni sanas. No, no me lo invento, las veo no solo en el psiquiátrico, sino también en los otros ámbitos de mi vida (quizás no ayude mucho el hecho de que yo trabaje en un psiquiátrico). No creo que sea malo un personaje de ese estilo o hablar de un romance de ese estilo, siempre y cuando el autor sea lo suficientemente inteligente, para saber usar esa herramienta más allá del chico se enamora de chica y viven felices por siempre. Porque algo fundamental es que, en los libros se plasma como si no existieran complicaciones, como si el mundo se arreglara mágicamente para ellos (que va ligado al 2 punto que hablas), en realidad no es así. Es más, por qué no hablar de una pareja que vive el uno para el otro, pero exponiendo todas las fallas que ese tipo de romances acarrea, toda la disfuncionalidad que esto trae no solo a la pareja sino a las personas allegados a ellas. Es más que el personaje no avance, que se estanque en esta postura, porque sucede porque es posible que te encuentres gente así. Exponer este tipo de cosas no pienso que sea malo, lo malo es que lo escribas de forma irreal y que encimas divulgues que es bueno.

    4 y 5. Convénceme de que tiene sentido la cosa más absurda que se te haya ocurrido. Y pienso que esa debe ser la máxima de cualquier historia. En mi particular punto de vista, el error primordial de Crepúsculo es que la historia iniciaba y terminaba con: Eddie ama a Bella porque sí.

    7.- No creo que poner esos elementos sea malo, lo malo es convertirlos en algo bueno, o que nadie en el mundo le diga al protagonista que eso no es sano y encima la historia finalice con la pareja siendo completamente feliz.

    9.- Un gran y enorme sí, estoy cansada de que las protagonistas siendo grandes literatas solo lean a Shakespeare o Jane Austen (aunque ambos me gusten).

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    • 1_Totalmente de acuerdo, por eso de ahí que tienes saber desde ya qué pretendes hacer. Si yo quiero hacer un cuento infantil no puedo empezarlo poniendo algo como “desprendió la cabeza de su enemigo con un simple mordisco y, lentamente, procedió a comerse sus vísceras.” Juvenil, claro, pero infantil no. No digo empezar cada historia sabiendo cómo saldrá desde la primera hasta la última palabra, pero una idea de cuál es el objetivo no mata a nadie. Por cierto que también hay vampiros infantiles. Recuerdo una serie que creo que se llamaba Mi amigo vampiro donde un niño humano se hace amigo de un niño vampiro y viven aventuras. La película resultante era preciosa, ATP, y los vampiros eran vampiros.

      3_Yo también he conocido gente así, pero lo que pasa, como dijiste, es que esa gente tiene algo mal en la cabeza. Pongo de ejemplo Mirai Nikki. Ahí la chica hace absolutamente todo por su chico; matar, mentir, usar fuerza superhumana, armar complots para acabar con todo un mundo. Todo sea por su amor. Pero la autora entiende que toda esa dedicación no puede venir sólo de “me gusta mi chico”, porque la chica, a la larga, luchando por su amor es como mantiene cierta ilusión de cordura. Me encantaría leer más romances así, al borde de lo psicótico, pero autores como Meyer no conciben la diferencia y acaban haciendo que el acoso sea una forma perfectamente aceptable y válida de demostrar que te gusta alguien.

      7_Y eso sucede cuando el autor no tiene idea de lo que REALMENTE se lee de lo que escribe.

      9_Eso es falta de verosimilitud. Querer tomar al lector por burro o ser burro y creer que el resto del mundo es igual.

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  2. Acabo de descubrir este blog y me parecen los consejos más inteligentes y bien paridos que se le pueden dar a un escritor amateur. Si bien, hay veces que es muy difícil llegar a la abstracción con tus propios escritos. Escribo FanFics como práctica y desahogo mental. Eso sí, intento cuidarlos y hacerlo bien, pero supongo que por falta de talento, a veces pierdo de vista el “qué quiero realmente explicar y hacia dónde quiero llegar” y no sé cómo reconducir las cosas, sin hacer aparecer situaciones por generación espontánea. Muchas gracias por esta entrada, de verdad.

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