Tanda de regalos para Mon petite

Vamos, Enigma. Como hemos ensayado.
Enigma *gran suspiro* Esto no me hace ninguna puta gracia. Lo hago por vos, vieja. Luego no digan que soy desagradecido *recoge las hojas y, tras aclararse la garganta, comienza a cantar*
El primer día de Navidad mi creadora a mí me dio… una madre sustituta para ronronear.
El segundo día de Navidad mi creadora a mí me dio… dos parejas que son mi mundo y una madre sustituta para ronronear.


El tercer día de Navidad mi creadora a mí me dio… tres torres esclavas para jugar, dos parejas que son mi mundo y una madre sustituta para ronronear.
El cuarto de Navidad mi creadora a mí me dio… cuatro bolas chinas para particular uso, tres torres esclavas para jugar, dos parejas que son mi mundo y una madre sustituta para ronronear.
El quinto día de Navidad mi creadora a mí me dio… cinco novelas de terror e intriga, cuatro bolas chinas para particular uso, tres torres esclavas para jugar, dos parejas que son mi mundo y una madre sustituta para ronronear.
El sexto día de Navidad mi creadora a mí me dio… seis escondites para hacer las cochinadas, cinco novelas de terror e intriga, cuatro bolas chinas para particular uso, tres torres esclavas para jugar, dos parejas que son mi mundo y una madre sustituta para ronronear.
En el séptimo día de Navidad mi creadora a mí me dio… siete pinzas de metal, seis escondites para hacer las cochinadas, cinco novelas de terror e intriga, cuatro bolas chinas para particular uso, tres torres esclavas para jugar, dos parejas que son mi mundo y una madre sustituta para ronronear.
En el octavo día de Navidad mi creadora a mí me dio… ocho latas de comida, siete pinzas de metal, seis escondites para hacer las cochinadas, cinco novelas de terror e intriga, cuatro bolas chinas para particular uso, tres torres esclavas para jugar, dos parejas que son mi mundo y una madre sustituta para ronronear.
En el noveno día de Navidad mi creadora a mí me dio… nueve cadenas, ocho latas de comida, siete pinzas de metal, seis escondites para hacer las cochinadas, cinco novelas de terror e intriga, cuatro bolas chinas para particular uso, tres torres esclavas para jugar, dos parejas que son mi mundo y una madre sustituta para ronronear.
En el décimo día de Navidad mi creadora a mí me dio… diez remeras negras, nueve cadenas, ocho latas de comida, siete pinzas de metal, seis escondites para hacer las cochinadas, cinco novelas de terror e intriga, cuatro bolas chinas para particular uso, tres torres esclavas para jugar, dos parejas que son mi mundo y una madre sustituta para ronronear.
En el undécimo día de Navidad mi creadora a mí me dio… once cuentos policiales, diez remeras negras, nueve cadenas, ocho latas de comida, siete pinzas de metal, seis escondites para hacer las cochinadas, cinco novelas de terror e intriga, cuatro bolas chinas para particular uso, tres torres esclavas para jugar, dos parejas que son mi mundo y una madre sustituta para ronronear.
En el duodécimo día de Navidad mi creadora a mí me dio… doce revistas porno, once cuentos policiales, diez remeras negras, nueve cadenas, ocho latas de comida, siete pinzas de metal, seis escondites para hacer las cochinadas, cinco novelas de terror e intriga, cuatro bolas chinas para particular uso, tres torres esclavas para jugar, dos parejas que son mi mundo y una madre sustituta para ronronear.

Enigma: Ya, ahí lo tenés, vieja. Felices fiestas.

Pero eso no es todo. Como bonus para su querida vieja, en agradecimiento por su nuevo hogar, Enigma aceptó protagonizar doce microcuentos especiales.
1
Louise siguió el camino de hojas destrozadas hasta un rincón en su parque al que nunca había ido. Encontró a Enigma destrozando un ejemplar de Ciencuenta sombras. Desde ahí se veían los fuegos artificiales de la fiesta. Al principio la orgullosa torre no quiso decirle nada, pero finalmente consiguió que le confesara su melancolía por su tierra; más específicamente al único miembro de su familia. Louise le recordó que, aunque ella no era una humanoide, se consideraba de todos ellos en el parque y quería que se sintieran como en su casa. “¿Serías mi mamá?”, preguntó Enigma y la mirada de niño que le lanzó hizo a Louis sonreír mientras le respondía, acariciándole la cabeza: Sí, Enigma. Seré tu mamá.
2
Enigma se dirigió a su cuarto dispuesto a hacer rodar cabezas. ¡No podía creer lo que Condor había hecho, una absoluta irresponsabilidad de su parte! Pero al abrir la puerta encontró al humanoide desnudo, arrodillado en el suelo y diciéndole que se ofrecía a cualquier cosa que quisiera hacerle para poder reparar su error. Todo el enojo se le esfumó en el acto y lo reemplazó una sensación mucho más agradable. Después de todo, estaba en celo.
3
Siempre había visto a los niños humanos arrastrando sus peluches, abrazándolos, mimándolos. No los entendió hasta que tuvo a su mocito entre los brazos, vibrando al ritmo de sus ronroneos.
4
Enigma sabía que su mejor cualidad, para bien o para mal, era su poder de persistencia. Gracias a ella aprendió el sonido de las letras y a descifrar sus mensajes sobre un papel, aunque los humanos con los que quedó le decían que no tenía que hacerlo. Pero él deseaba saber qué era eso tan grandioso sobre los libros que tenían películas basadas en ellos. Cuando por fin lo descubrió no se vio en lo absoluto decepcionado.
5
La primera (y única, esperaba) vez que se enojó con Louise fue cuando ésta le reprochó el haber mordido a un cliente en el brazo. ¡No lo había hecho por capricho! Estaban molestando a su mocito detrás del puesto de comida. Ese imbécil ya le podía estar agradeciendo que no le arrancara la cabeza de un mordisco como quería. Al final la discusión, que le dejó mal sabor por gritarle a la mujer, sentó un precedente: aquel idiota fue el primer ser humano en ser baneado permanentemente del parque.
6
Cuando Condor le reprochaba que no lo escuchaba, Enigma no sabía cómo explicarle que cuando leía una novela muy buena, no es que decidiera ignorarlo, sino que apenas se enteraba de nada más allá de las páginas.
7
Enigma no era fan de muchos de los rituales sociales de los humanos. Muy complicados para cosas muy sencillas. Pero eso de bailar pegados al ritmo de un tema musical, con plena libertad de tocar cuanto se deseara del compañero y hacer cierto frotamiento íntimo, como si temieran ser descubiertos, tenía su propio encanto.
8
La primera vez que Enigma interactuó con las modernas tecnologías no le fue muy bien. Era un día malo para la conexión, que se vivía cayendo justo para impedirle entrar a las páginas de literatura que deseaba. Acabó arrojando los restos de la laptop destrozada a la basura. Al preguntarle los humanos qué había sido de ella, Enigma dijo que se había dado la vuelta y un ladrón se la había llevado.
9
No tenía idea de por qué el porno tenía tan mala fama. Cuando su mocito no estaba presente, esas revistas de machos humanos se le hacían bastante útiles.
10
En un día en que MegaDrop se mostraba celoso por el tiempo que pasaba con GiantDrop, GiantDrop volvía a confundirlo con su padre y Condorito discutía porque no quería obedecerle, Enigma pensaba que debía haber un dios en el cielo porque de otra manera no se explicaba de dónde sacaba tanta paciencia.
11
El día en que Condorito leyó un libro infantil por primera vez, en voz alta y sin ayuda de nadie, Enigma casi se echó a llorar del puro orgullo. Para disimular ese brillo molesto de los ojos, prefirió llevárselo a la cama y enterrarlo bajo su cuerpo.
12
Enigma los vio a todos: a Louise dándole palmadas en la cabeza a BlueShake, Condorito frotándole la cabeza a la mujer con los ojos entrecerrados, GiantDrop notablemente rojo por la cinta en su muñeca que usaba por primera vez en público y representaba su nuevo collar, al lado de MegaDrop, cuyo par de cadenas (de sus dos Amos) brillaba al sol. Sonrió, tentado a creer que no se merecía a ninguno, y les pidió que se estuvieran quietos mientras decían “Stephen King”. La foto salió torcida hacia el costado, pero él nunca dejó de usarla como su separador favorito.

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Un pensamiento en “Tanda de regalos para Mon petite

  1. AAAYY!!!!

    Que sorpresa mas hermosa, mi Reina!!

    TODO, TODO ha sido precioso y totalmente IC! El primero, imaginandome a mi Eni cantando entre ronquidos ❤ los microcuentos, que retratan su vida perfectamente. Los adoro y realmente no sé que más decir, salvo que tendran un precioso lugar en Carnaval Fantástico!

    Gracias por todos estos hermosos regalos, mi Reina… un besote!

    Me gusta

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