Mi lista negra literaria: 6_Los magos

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Nadie más que yo está sorprendida por esto. Es decir, la portada era linda, la sinopsis parecía prometedora, el autor se notaba que había recibido cierto reconocimiento antes. La historia no era sobre romance, no estaba dirigida hacia adolescentes, no era parte de una innecesaria trilogía creada exclusivamente para exprimir más dinero de mi bolsillo. Libros malos se encuentran de todos los tipos y géneros, claro, pero no tenía absolutamente ninguna razón para creer que este título vendría a ser uno de ellos. Al contrario, yo retrasé el momento de leerlo porque esperaba que fuera esta cosa impresionante y absorvente a la que podría recurrir para tener un buen momento. Tales eran las expectativas que le tenía.
Este era mi postre después de las verduras. Leería malos libros y luego volvería a este, que fue alabado por el autor de Canción de hielo y fuego, cuyos libros ahora estoy leyendo y hasta ahora me están gustando mucho. No quería que nada interfiriera con ello.
Lo peor es que no es este uno de esos casos en que lo tengo como un archivo y puedo borrarlo si no me satisfizo. Yo gasté dinero en esto. Se ha gastado papel en esto. He gastado espacio de mi librería para esto. Y lamento todas esas cosas porque cuando se trata de libros de papel, quiero que al menos una mayoría sean de esos que querré ver otra vez y otra vez, de esos que bien podré sacar en cualquier momento para distraerme (sin temer que al caer al piso se puedan romper) o sólo da gusto tener su peso entre las manos de tan buena lectura que es.
Estoy muy decepcionada, gente.
Spoilers.


Título: Los magos.
Autor: Lev Grossman.
Sinopsis:

Quentin y sus amigos son jóvenes estudiantes que asisten a una secreta y exclusiva universidad para magos. El protagonista busca en la magia la felicidad que la vida real no le proporciona, mientras lucha por reconciliarse consigo mismo y dominar sus ilusiones infantiles. Los magos es una peculiar novela de iniciación, en la que los jóvenes magos tienen conflictos con su sexualidad, con el alcohol o con los amigos.

El propio Grossman escribe en el prólogo de su novela que los lectores que han crecido con la saga de Harry Potter, convertidos ya en adultos, están listos para disfrutar de un mundo igual de mágico pero más maduro con esta novela.

Grossman es un mentiroso y te odia. Probablemente envidia a Rowling y esta es su manera de desquitarse. Sólo para que lo sepas.
Primera impresión del libro:
Empezamos con este chico Quentin. Narramos ahora en tercera persona limitada, ¡bien! ¡Ya estaba por creer que nadie hacía eso! Este chico es listo. Muy listo. Un genio entre los genios, como él no tiene ningún problema en informarte muy pronto. Tiene al típico amigo musculoso y guapo (y también es un genio entre genios, muerte a los estereotipos), y está completamente colgado de su novia.
Y es aquí cuando empieza el trago amargo, chicos.
Nada más en las primeras páginas empiezo a notar algo sobre el personaje. No es exactamente lo que tiene, sino lo que le falta para que pueda disfrutarlo. Porque en el momento en que empieza a hablar sobre su amor desesperado por esta chica, que es novia de su mejor amigo y Quentin piensa pronto prometida, él no expresa ninguna culpa al respecto. Ningún remordimiento. Ninguna idea en mente acerca de cómo su presunto mejor amigo podría sentirse al respecto. El amigo está meramente como un obstáculo o como esa cosa que le molesta, no como, ya sabes, una persona por la que los seres humanos nos preocupamos una vez llegaron a la categoría de mejores amigos. De hecho, esa es otro asunto: no tengo la menor idea de por qué estos dos son amigos. No parece que se agraden mutuamente. Quentin parece el tipo de debilucho que se junta con gente más confianzuda que él porque sabe que solo no puede sobrevivir. Y por alguna razón, que sinceramente se me escapa, el musculoso le deja hacerlo.
Pero a lo mejor exagero. A lo mejor tanto leer msteos, ver críticas y leer basura literaria me ha hecho muy quisquillosa. ¿Y qué si el personaje principal es algo engreído y carece de algo de carácter? De Harry Potter nunca me gustó Harry, siempre lo encontré muy aburrido, pero todavía saqué muchísimas otras cosas que disfrutar en esos libros. En Carrie el personaje principal no podría haber empezado más abajo, pero eso es lo que luego hace tan comprensible el giro que toma. ¿Quién dice que no puede pasar lo mismo aquí?
Puntos a destacar:
Este libro está mal escrito. Y no lo digo en el gramatical sentido. No me refiero a que usa mal una palabra. Me refiero a toda la estructura de la historia, al ritmo, los personajes. ¡Todo está mal! ¡Es horrible!
Muy bien, ¿el personaje de Quentin? Nunca mejora. Nunca. Nunca se redime, nunca acepta que se ha equivocado en su forma de ver el mundo, nunca encuentra paz, nunca aprende nada. Empezó la novela amargado del mundo ¿y cómo crees que la acaba? Amargado con el mundo, aburrido, harto de él. Y al nene le encanta, le fascina, adora hacerte saber sobre cuán amargado, harto y aburrido está con el mundo. Lo que, de por sí, no tendría que ser algo malo. Quieres escribir un personaje así, eres libre, pero con Quentin los dos grandes errores vienen por dos lados: el autor mismo y el personaje solo. Por el lado del autor, es como si Grossman lo hubiera escrito todo de una sentada, como que él no se molestó en planear absolutamente nada. Supongo que habrá hecho un esqueleto básico para saber dónde va qué, pero los detalles (pequeños detalles, tontos detalles) los arroja por aquí y por allá completamente al azar sin molestarse en ver dónde, como si en un momento estuviera escribiendo tranquilamente acerca de cuán triste/amargado/aburrido Quentin está y de repente se dijera “¡cierto que tenía que poner esto para más tarde! Pero ya avancé tanto. Ah, bueno, qué importa, agregaré una pequeña escena para mencionarlo y ya está.” Por ejemplo, y este es el ejemplo más obvio que se me puede ocurrir, es cuando el capítulo abruptamente se para, tenemos un lapso de tiempo y de repente los personajes están hablando acerca de que los dragones existen, lo cual es una completa sorpresa para Quentin, quien ha sido establecido como un genio (no, como un genio entre genios, como lo mejor de lo mejor, por eso sólo pudo entrar a la escuela de magos) y ha estudiado dragones en clase, por lo que queda estúpido que ahora no lo sepa. Porque la sorpresa no es para nadie más que para los lectores, ya que esta fue la manera más sutil e inteligente con la que pudo salir este autor a fin de dejarte una pista para el futuro. ¿Y cuál es la “recompensa” tras esa completamente sutil pista? Nada. Nunca vemos dragones. El autor literalmente detiene toda acción, toda trama, a todos los personajes para establecer que sí, los dragones existen, pero luego no hace nada con ello. Sólo la chica Alice que por un breve momento se transforma en uno ¡y eso lo podría hacer sin esa estúpida escena!
Pero hablabamos de Quentin. Bueno, el problema con él que viene por parte del autor, es que el autor arroja detalles como “Quentin estaba muy feliz” para después, en la misma página, declarar que ahora estaba triste. Le cambia de estados casi a capricho. No puedo sentir ninguna conexión emocional con este tipo de lo rápido que cambia. Y de nuevo, esto podría no importarme mucho si no fuera porque el autor obviamente cree que me interesa mucho saber todo acerca de cuán emo es Quentin, de modo que tiene páginas y páginas donde el autor no hace otra cosa que alternar entre satisfacción e insatisfacción tan rápido que, la verdad, ni siquiera tiene la bastante gracia para llamarlo bipolar. Es sólo molesto.
Siendo así, ¿con qué impresión del personaje principal nos deja? Con que él es un quejón. Se queja por el mero placer de quejarse y sin ninguna razón. Dice que sus padres lo ignoran porque se quieren demasiado, pero también dice que sus padres le andan discutiendo porque quieren que vaya a casa por las festividades. Nunca comprendo por qué está amargado. Creo que en todo el libro ha habido sólo una escena que ha pretendido demostrar la negligencia paterna, cuando la familia está sentada a la mesa, Quentin dice algo y su padre pregunta “¿eh?” En ese “’¿eh?” se supone que yo debo interpretar la increíble falta de interés que tienen estos padres sobre los muy importantes y profundos sentimientos de su hijo, debo creer que son unos terribles padres y con progenitores así ¿puedes sorprenderte de que haya salido alguien tan desencantado de la vida? Pero no lo hago, ¡porque eso no dice nada acerca de la relación familiar! Yo he dicho ¿eh? en la mesa, tú has dicho ¿eh? en la mesa, todos nos hemos puesto a pensar en nuestras cosas o se nos arruinó el oído, a todos nos ha pasado que en algún momento de nuestras vidas hemos necesitado que nos repitan algo y hemos pronunciado una variante del “¿eh?” en busca de respuestas. Esto no es nada.
Pero para el libro es algo. Para el libro es la prueba definitiva y, así, nunca demuestra ninguna otra escena con los padres. El narrador (que siempre está del lado de Quentin y a veces hasta suena de primera persona) los menciona de pasada, dice que son negligentes, al mismo tiempo que habla de que ellos quieren que su hijo vaya a celebrar a casa, al mismo tiempo que menciona que todavía le hacen la cena y le limpian la ropa (porque seguro que yo nunca le vi hacerlo), al mismo tiempo que habla de todas las cosas normales que los padres hacen cuando tienen un hijo viviendo lejos. ¿Cuál es la idea aquí? ¿Debo creer que ellos son la causa de su amargura o no? ¡No lo entiendo! Porque a Quentin le encanta soltar frases tipo “sí, les diré que voy a mudarme… no como si a ellos les importara” todo el tiempo, es fácil entender mi frustración porque esto es puro decir, no mostrar. Al final Quentin queda como este hijo ingrato que sólo está molesto porque los padres no le dedican toda la atención que un divo como él requiere para subsistir.
De hecho, hay muchas cosas que se dicen y no se muestran. En las últimas páginas, en la cuarta parte, me entero de que Quentin tiene humor negro. Después de haber pasado más de 300 páginas viéndole hablar, ahora me entero de que tiene humor negro. Casi al final. Y no porque él haya dicho un chiste así, no porque él se haya reído con una escena de comedia negra, sino porque el narrador lo menciona de pasada. Eso no me hará creerlo. Pero no es sólo con los padres de él o los padres de Alice, que sólo aparecen explícitamente una vez y luego desaparecen en ese vacío de “cosas que el autor no se molestó en desarrollar”, porque esto también arruina todo el propósito del libro.

Por lo que parece esta quiere ser una historia fantástica realista, esa que toma todo lo que te hacía feliz de niño y se caga encima de ello con el peso de la fea, pedorra y fea (porque es muy fea) realidad. Se caga encima de Harry Potter, Crónicas de Narnia (de quien copia más que un par de cosas al punto que no sé cuánto es inspiración y cuánto podríamos llamar robo) y todas las historias de fantasía que adoraste que te contaran de pequeño.
¿Y saben qué? Yo aplaudo eso. De hecho, el concepto, todo eso, me encanta. Sí, vamos a tomar alcohol, emborracharnos y tener sexo, como en Harry Potter nunca hicieron. Vamos a llevar una mirada adulta sobre algo infantil y evaluarlo con una nueva perspectiva. Veamos lo viejo de una forma nueva y pensemos cómo eso nos afecta a nosotros en nuestra realidad diaria.
Pero la intención falla completamente cuando no puedes hacer bien dos cosas. Primero, demostrarme por qué es tan mala la realidad que inevitablemente querrías escapar de ella. Es decir, el libro obviamente quiere que piense que todos los personajes están completamente justificados en su búsqueda de la fantasía. ¿No lo estarías tú también? ¿No quieren absolutamente todos hacerlo? Hay una parte en la que uno de los personajes de hecho lo dice: “la vida apesta, por eso los humanos queremos escapar de ella.” La única que recalca que esta es una actitud cobarde es Alice y… eso es todo. Nadie piensa sobre ello, nadie lo reflexiona, nadie lo menciona de nuevo y tal parece que el libro está de acuerdo en que hay que escapar, que mejor es irse. Creo que esto se estaba refiriendo a la necesida del género fantástico, pero de nuevo falla la ejecución porque la fantasía no se trata de escapar, se trata de entender y asimilar la realidad de una manera que no hacíamos antes ni podíamos de no ser por la fantasía. Cuando somos niños nos divertimos con la idea de hacer magia, volar en escobas (quizá con una capa) y esas cosas, pero al crecer tomamos lo mejor que podemos de esas experiencias y encontramos otras manera de divertirnos. Porque las hay que no involucran emborracharse, Quentin. Lo sé, es toda una sorpresa para ti. Esperaré a que te termines ese cuarto vodka antes de seguir.
En segundo lugar, fallas en la intención al demostrarme el verdadero lado malo de la magia. Aquí creo que Grossman la verdad no tuvo la menor idea de qué hacer. Muestra a los padres de Alice, los dos magos, en una sola escena siendo infelices o locos, pero eso es todo. Nunca vemos a otros magos que no sean los profesores o los amigos de Quentin. Los profesores no parece que tengan ningún problema particular. Los padres de Alice se odian, o al menos eso es lo que ella dice, y mientras la madre está obsesionada con algún experimento (no creo que alguna vez se mencione cuál… podría ser feliz así, por lo que yo sé), el padre tiene un momento Quentin en el que sólo se dedica a hablar de qué tan mala es su vida, cuando para él la cosa más fácil del mundo sería arreglarlo. ¿Pero para qué? Mucho más fácil es quejarse, ¿cierto? Grossman, eso no me hace pensar que la magia está mal o sea un poder que no tenga que ser dado a los hombres. Es una interesante idea, pero si esperabas que el monólogo de ese viejo acerca de cuánto detesta su casa me hiciera entender la profundidad de eso, estás bien equivocado. Esa gente está mal por razones que nada tienen que ver. Que vayan a ver un psiquiatra. Alice quiere a una cabeza turco, así que escoge a la magia, pero, fuera de eso, no hay ninguna razón por la que no podrían ser felices y magos.
Harry Potter no se trata acerca de magia. Está empapado en magia, pero al final se trata de la clásica historia del bien contra el mal, de la lucha de una raza por encima de la otra, de hacer lo correcto incluso cuando nos cueste todo. Los juegos de Quidditch, las varitas, todo eso es muy divertido, pero la historia además tenía eso para dejarnos.
La historia con la que salió Grossman le ha quitado toda la diversión que ha podido de todas las formas posibles y se ha quedado en eso. No dice nada nuevo a cambio. Es como Quentin, porque destruye sin construir nada en su lugar, se queja sin realmente dar comentarios propios que sirvan de algo. No te ha dejado con absolutamente nada a cambio de leer que la fantasía es inútil, que la magia es horrible y la realidad también es horrible, así que por qué no te suicidas de una vez y acabamos con esto. Y encima lo hace tan mal que es patético.
La palabra “pretencioso” se me viene a la mente. Porque en lugar de salir triunfante con este impresionante mensaje “la magia no es como creías de niño”, con lo que sale es con una historia demasiado larga (dolorosa y tediosamente larga) que sólo resulta desagradable. Y desagradable por ser desagradable, lo que es estúpido ya que es un completo desperdicio de lo que podría ser una excelente premisa. El narrador se toma el tiempo de describir los testículos de un gigante, por dios. Aprende de South Park, Grossman, que es el pedazo más cínico de animación que ha existido jamás, pero al menos lo hace con un propósito en mente.
¿Cosa buena?
Josh y Penny me encantaron como personajes. Josh es el amigo gordo, algo así como Neville en que no es especialmente bueno en nada, pero también algo como Ron, en que es el único que suelta un comentario de verdad gracioso de vez en cuando. Aunque sea una tontería, el tipo sólo se me hizo gracioso. No es este imbécil emo arrogante que eran Quentin y el resto. Él básicamente vivía su vida como a él le hacía feliz. Un lindo cambio.
Y luego Penny, que es un chico aunque tenga nombre de chica. Desde el momento en que es presentado como este chico punk con mohicano me sentí interesada, pero lo fui conociendo y, gruñón y todo, lo fui queriendo. Él es el único personaje que no sólo se sienta a enumerar todo lo que anda mal en su vida, no. Él se levantó, estudió y cumplió su sueño de visitar una mágica tierra. Por años él dedicó su vida a ganar más conocimiento. Odié la manera en que Quentin lo trató, incluso después de que Penny literalmente le salvara la vida. Vale que él se acostó con tu ex (a quien tú engañaste primero y por lo cual ella te cortó), pero ¡él salvó tu maldita vida! E incluso cuando al final de todo pierde sus manos, Penny sigue sin ser un borracho inútil como el resto. Él sigue adelante y… realmente no sé qué pasa con él al final. Asumo que entró en las bibliotecas de aquel universo mágico y está feliz leyendo sobre nuevas cosas todos los días. Encima tiene un cierto aire ingenuo de lo más adorable. Es un bruto pero un bruto que en el fondo se nota tiene buen corazón.
Acerca del final:
Creí que llegados a ese punto es que realmente empezaría a ver a Quentin bajo una luz positiva. Su novia ha muerto para salvarlo, ya no tiene a los amigos borrachos alrededor, su pequeña fantasía de viajar a Narnia se ha arruinado y ahora no tiene de otra que afrontar el mundo real. ¿Será este el momento en el que por fin lo veremos recolectar las piezas que era su vida anterior y entender que ni la magia ni la realidad tienen la culpa, sino que es suya? ¿Por fin será el momento en que madurará y entenderá que no existen soluciones instántaneas?
No.
Los amigos borrachos aparecen de la nada y le ofrecen su boleto de regreso a Narnia, el cual, después de un “dramático” diálogo que no me he tragado ni por un segundo, acepta gustoso. Despidiéndose completamente de la realidad, mandando a los padres al completo olvido y básicamente admitiendo que aún teniendo todas las herramientas para ser feliz, Quentin sencillamente es demasiado idiota para verlas.

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Y después me enteré que esta es la precuela de una trilogía.
Conclusión:
Completo fracaso por parte de Grossman. No crean nada de lo que George R.R. Martin dice, esto es Harry Potter con una colonoscopia. La idea está ahí, la intención está ahí, pero la ejecución es espantosa, los personajes son horrendos o completamente sin propósito (la escena sumisa masoquista de Elliot bien podría no haber estado y a nadie le afectaría un cuerno) y la historia se alarga y alarga y alarga sólo para poner más en evidencia sus defectos. Lo acabé detestando a Quentin tanto que ya me parecía una versión masculina de Bella Swan. El libro en su totalidad es condescendiente, pretencioso, holgazán y depresivo sin una verdadera razón. Ninguna gana de ir a ver el resto de la trilogía.

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5 pensamientos en “Mi lista negra literaria: 6_Los magos

  1. Ok, un nombre más que añado a mi lista de: mejor no pierdo mi tiempo. No sé allá, pero acá en México cuando hay ferias de libros o ciertos lugares en donde puedes hacer trueque de libros, digo, para que no sientas que “perdiste” por completo tu dinero. Algunos no le tiene mucha fe a este tipo de cosas, mi misma madre me decía que mejor los vendiera en las librerías de segunda mano, pero terca como yo sola, he ido a los trueques y he cambiado por libros que me interesan. No siempre hay cosas, pero vale la pena intentarlo.

    Punto y aparte, en lo particular soy muuuuy reticente a leer literatura moderna, a menos que venga recomendada por gente que sé que sus gustos por la lectura son buenos. De todas formas prefiero leerlo primero en digital y si me agradó, entonces sí, hacer el gasto, que los libros nuevos acá no son nada baratos. De otra forma… básicamente compro y leo libros que se han sido escrito hace más de 100 años y siguen resonando, suena elitista a morir pero la literatura moderna, sobretodo con tintes de tener adolescentes como centro me da repelus. Justo platicaba con un amigo que bueno, no sé encuentro los libros modernos con una tendencia a contar historias por contar sin tener algo más allá que decir. Por ejemplo, los viajes de Gulliver, no solo es el paso de un sujeto por diferentes países, si no que contiene una fuerte crítica a la sociedad inglesa (principalmente) pero también a diversas costumbres (en aquel entonces modernas) y tiene tantos puntos a explorar, que la lectura se convierte en algo más que ver mundos fantasiosos, como mencionabas de Harry Potter, sí tiene unicornios y dragones, pero, va más allá de ello. Y toda esa idea de que, pues bueno al final el protagonista obtiene lo que quiere, (tragedias cuentan como, uno murió y ya) como si nunca pudieran acabar las cosas de otra manera, dónde están historias como Werther? Nuestra señora de Paris? tragedias como King Lear? Titus Andronicus? que bah… hasta Tom Sawyer donde no necesitas tragedias para contar algo genial, en donde hasta el que más gana no es el “protagonista” o hasta historias como Grandes Esperanzas o Oliver Twist… ah, no sé, no sé, en verdad no es que quiera cerrarme a solo leer libros que han sobrevivido a las modas, pero encuentro en ellos mejor diversión que lo actual. (o en general yo tengo un kinky con lo antiguo).

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    • El problema es que con la facilidad que se tiene ahora para publicar y el éxito de descerebradas como Meyer y James, la mayoría de la gente se dice que “¡hey, yo yambién puedo hacerlo!” Y todos los consejos sobre escribir y publicar que he encontrado en la red te dicen acerca de cómo escribir, cómo organizar, a quién llevar el texto, pero todo se reduce a eso: tienes una historia, cuéntala. Y una mayoría de tontas las únicas historias que quieren contar es acerca de cómo quisieran que fuera su vida y nada más. Decir algo sobre nada más no vende tan rápido y seguro como sólo lo hacen las pequeñas fantasías. No digo que esa sea toda la extensión de la literatura actual, pero de lo que he visto, es sencillamente una mayoría. El mínimo esfuerzo posible por el máximo de recompensa.

      Pero como soy una esperanzada sin remedio, seguiré buscando algo que valga la pena y desechando de inmediato cualquier cosa que un Martin recomiende.

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      • Creo que sí tiene que ver con la facilidad de publicar en ciertos lugares, hay publicalos tú mismo a tutiplen (a la última feria de libros que asistí, hará unas semanas, encontré varios stands que me dieron propaganda para publicar libros, ni siquiera me preguntaron si era escritora, eso sin tocar el punto de las publicaciones electrónicas) pero encuentro perturbante, muy perturbante el hecho de que Meyer y James tuvieran el respaldo de editoriales… ¿qué editor pensó que sería buena idea publicar Crepúsculo? ¿qué estaba pensando? En gran medida pienso que James pudo publicar porque Meyer tuvo un gran éxito y como total son cuasi los mismos personajes en nueva situación (fanfic), venderemos a tutiplén. Lo cierto es que casas editoriales en la actualidad quieren vender por vender, da igual qué vendan, al menos ese es mi sentir. Recuerdo las especulaciones que se hacían cuando Harry Potter iba a terminar y se dedicaron artículos completos a la simple pregunta ¿y ahora quien remplazará a HP en ventas?

        Encuentro irónico, cuando menos, que hace unos años muchos se burlaban de los escritores de fanfics porque “no llegarían a ningún lado”, ahora parece que es lo que pulula en las estanterías. Aunque encuentro insultante el hecho de que haya gente que desprecie tanto el fanfic, puedo nombrar varios que son dignos de tener esa historia publicada y ganar dinero.

        Y no pienso que tienes que pasar por un riguroso examen aprobado por editores y críticos para publicar, Cumbres Borrascosas ha sido uno de los libros peores recibidos por ambos, ¿alguien en la actualidad puede negar su grandeza? Pero… argh, me hace pensar en qué clase de editores permiten que esas horrorosas cosas salgan a la luz, al mismo tiempo qué clase de lectores consumen esas cosas. Creo que aquí viene otro asunto, en qué clase de lectores nos estamos convirtiendo? Sí, las editoriales quieren vender, pero ellos ofrecen lo que se está buscando… ok, sí también la publicidad nos manipula haciéndonos pensar en queremos comprar eso, sep, pero eso dice que poco criterio tenemos. Es ridículo pero recuerda esta conversación que tuve años atrás cuando una escritora de fanfics me decía que la gente quería llegar a casa y leer historias simples, su vida ya era muy complicada para preferir historias más complejas, que eso era lo mejor para publicar… y encuentro que eso se aplica mucho a la situación de los libros.

        Yo registro las recomendaciones de libros cuando los recomiendan otros libros (implicitamente van los autores) y dependiendo de la manera en la que lo hagan, por ejemplo no me puedo tomar en serio a Fordyce por como lo presenta Austen, The Mysteries of Udolpho, es un libro que no pude dejar pasar por la referencia hecha por Austen, Dostoevsky e incluso Lovecraft. Va un poco ligado al hecho de que un autor cuando hace referencia a otros libros, películas o incluso música nos puede ampliar la ventana sobre su historia, sus propios personajes, él mismo. Es como… no sé como explicarlo, libros que hablan de otros libros son buenos libros? no siempre, pero dan la impresión al menos de que el autor ha leído… eso se ve muy poco en al actualidad, claro que no es a raja tabla, Meyer menciona a varios autores pero nunca analiza, ni critica, ni paradia nada, solo menciona. Murakami es un pozo sin fondo de referencias en todos los sentidos… y me gusta.

        Sí creo que haya cosas actuales buenas… Banana Yoshimoto me agrada mucho, Jean M. Auel, no sé si cuente porque ella escribe su saga desde 1980, diablos… me gusta Percy Jackson o… algo menos vergonzoso… Stieg Larsson, algunos fueron recomendaciones, otros serendipity y eh… bueno sí son geniales, sigo buscando (las recomendaciones son aceptadas), no me canso tampoco pero admito que mi tolerancia a lo moderno es muuuuy poca a diferencia novelas viejas aunque a veces sean soporniferas.

        Espero no haber aburrido con mi soliloquio.

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  2. Recuerdo que dejé este libro a medias sin comprender porqué. Ahora me doy cuenta, tras leer tu reseña, de que gran parte de la culpa la tenía el protagonista, que es algo así como la peor parte de mi, la clase de persona que intento evitar convertirme. Me gustan los personajes grises, pero no conseguí tragarme a Quentin. Estoy seguro que es de ese tipo de persona que piensa que toda la gente extrovertida es hipócrita y malvada o algo así.

    Creo que otra de las razones por las que lo dejé esa enseñanza de que “el mundo es una mierda”. El mundo de los magos de Harry Potter es un lugar tan terrible como maravilloso, y allí Harry conoce la muerte, pero también el amor y la amistad. Parece que en este libro Quentin consigue algunos amigos genuinos, pero, por lo que cuentas, da la impresión de que continúa emborrachándose para olvidar la espantosa realidad que tanto odia. Es como un capítulo malo de Skins. Me parece que, en lugar de haberlo aceptado en la escuela de magia, tendrían que haberlo enviado de misionero a África para que espabilara.

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    • Ese es mi gran problema con este libro. Te dice que toda la actitud de este personaje no sólo es completamente justificada, sino que es la ÚNICA que puedes tomar ante este mundo de mierda. Este libro toma a todos los adolescentes que se creen unos completos genios por remarcar el lado oscuro de las cosas, ignorando los buenos, y les dice que tienen razón, que es excelente que piensen así y que si siguen haciéndolo quizá terminen recompensados por ello.

      Y lo odio porque yo solía ser de esos adolescentes que viven amargados con el mundo. Hasta que crecí y me di cuenta de que es muy fácil sentarse a hablar mierda del mundo, pero la gente que de verdad vale la pena es aquella que se levanta y hace algo a pesar de todo. Incluso si falla, incluso si no sale como se esperaba, hacer ALGO es siempre mejor que no hacer nada.

      Pero no. Este libro cree que pierdes tu tiempo creyendo eso. La vida es una mierda, entérate. La magia es una mierda. Y tú tienes toda la razón del mundo en ver a ambos así, eres incluso mejor que todos los demás por pensar así. La inmadurez y cerrazón mental sencillamente me indignan a niveles bíblicos por cosas por las que tú mencionas, que hay gente ahí afuera que realmente sufre y sin embargo seguro que alguno tiene una mucho mejor actitud.

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