Terapia nocturna

Fandom: Ciudad Mágica (aquí)

Resumen: LondonEye está enfermo y Enigma sabe exactamente lo que necesita.
London reaccionó al golpe en la puerta con un respingo. ¿Quién podía ser a esas horas? Se acercó temblando y extendió la mano para abrirla, cuando otro golpe le envió a saltar sobre sus pies. De pronto esta se abrió por su cuenta y una enorme figura, incluso más enorme que de por sí su gran estatura, caminó envuelto en las sombras. Los ojos blancos y la pálida piel del rostro reveló la identidad del Alfa del parque, Enigma.

Como si de por sí sus conocimientos de la lengua humana se hubieran disipado, Enigma le gruñó con los dientes para afuera. London se hizo para atrás con los brazos elevados, como para protegerse. De nada sirvió. El humanoide más grande lo tomó y lo subió al hombro. Abandonaron la habitación de un portazo y cuando London encontró suelo debajo de sus pies, era porque estaban en el escondite del Alfa dentro del parque. Este no perdió el tiempo y lo sostuvo con fuerza mientras le hacía desnudarse en el acto. London emitió cuantos sonidos de protesta y sumisión se le pudieron ocurrir, pero nada parecía traspasar las orejas moradas del otro. En cierto momento emitió un verdadero graznido de terror cuando dos dedos empezaron a abrirle.

De inmediato Enigma se detuvo.

-¿Verde, rojo o amarillo? –preguntó.

London lo miró al rostro, justo debajo de la línea que llevaba a los ojos.

-Estoy bien –dijo, respirando hondo-. Estoy bien. Es sólo que me asusté por un momento…

-Es sólo para jugar –le recordó Enigma, haciéndole un mimo debajo del mentón-. Creí que querías probar algo nuevo.

-Sí quiero –afirmó London, emitiendo graznidos ronroneantes-. Es sólo que por un momento me asusté, es todo. Sólo sigue.

-¿Seguro? –Enigma le dio un empujón con la cabeza, ronroneando.

-Sí, sí –London tomó varias bocanadas de aire y buscó calmarse.

Eso era cierto. Era un juego y no sólo uno que él había propuesto en busca de algo nuevo, sino porque lo necesitaba. Desde hacía días que le había llegado el celo y no había conseguido consuelo de ninguna manera. Enigma lo voltea y lo “fuerza” a un beso agresivo, apretándole las nalgas para tener su cuerpo contra su entrepierna. London gimió, su mano abajo sintiendo la gran dureza bajo la cintura. Comenzó a frotárselo al tiempo que Enigma le abría.

-Perra calenturienta –gruñó Enigma con un falso tono de reproche-. ¿Ahora te me vienés a ofrecer como una puta? Tantas ganas de tener una gorda polla con la que llenarte, ¿no, perra?

Las respuestas salieron de forma natural.

-Sí, fóllame, por favor –pidió London, apretándola el miembro.

Sólo cierto ingrediente de dominación tenía el poder de volverlo un completo adicto. Desde el primer momento en que se le había presentado esa alternativa, se había vuelto una droga imposible de prescindir, frente a la cual cualquier estímulo sólo palidecía en sus momentos de mayor necesidad. Enigma era el proveedor oficial y el único que lo entregaba de la calidad que más le hacía falta. Lo arrojó contra el suelo y London, teniendo una súbita inspiración, intentó “escapar” arrastrándose por el suelo. Enigma le agarró del cabello y le rugió. Todo en su interior se estremeció con anticipación.

-¿Qué crees que estás haciendo?

-Por favor, por favor –rogó London, sin aclarar apropósito a qué se refería, arqueando la espalda para menear su culo.

Enigma gruñó de nuevo y le hace levantar la cadera. Liberó su miembro con rapidez, manteniendo al humanoide todavía pretendiendo que peleaba en su contra. London soltó su versión de un grito cuando de pronto se sintió “violado” con una ferocidad animalesca que lo tornó a su vez en una simple presa de sus propios instintos naturales. La fiebre de los últimos días se mezcló con la fricción de sus cuerpos uniéndose a puro impulso de las manos de Enigma. Por primera vez se sintió aliviado, liberado de las presiones para sólo limitarse a sentir lo que recibía. El miembro de Enigma era de un tamaño considerable, el perfecto para cumplir que tenía dentro de sí

Quizá las personas tenían razón y su especie tenía más relación con los animales que con los humanos. De otra manera ¿cómo se podría explicar la rapidez con que su cerebro transmitió las señales de dolor como sensaciones de placer? ¿Un humano estaría gimiendo tan desvergonzado, frotándose contra el otro cuerpo en busca de más contacto, tan lejos como para pelear la natural resistencia de su cuerpo? ¿Siquiera un humano podría aguantar semejante maltrato? No tenía idea. No le importaba.

Se entregó a la locura del celo con un desenfreno que recién en las últimas semanas estaba descubriendo. En un lugar remoto y secreto que nadie a simple vista adivinaría ni en un millón de años. Cualquier pensamiento racional (“nos pueden ver”, “nos pueden oír”, “nos pueden oler”) era diluido en cada gota de sangre lila que acababa deslizándose por sus piernas arrodilladas en el suelo. La posición que merecía en cada uno de sus juegos, cuando fuera que la necesidad atacaba y se volvía casi doloroso ignorarla.

“Terapia” se llamaba. Remedio servía igual. E incluso si a veces seguía teniendo dudas, era un gusto que no quería renunciar incluso cuando los impulsos dejaran de ser tan violentos. Si fuera sólo la carne, no habría pensado de esa manera, estaba seguro. Era porque incluso después de que Enigma se descargaba con él, unos minutos después de que su propio orgasmo mandara a volar su cerebro, el humanoide más grande le abrazaba y decía que estaba bien, consolándolo entre las lágrimas que nunca entendía por qué o de dónde salían. Imaginaba que era una especie de liberación distinta a la que dejaba su entrepierna clara, como si sus tensiones anteriores por fin abandonaran por completo su cuerpo, dejando sólo paz.

Cuando Enigma empezó a ronronearle, supo que definitivamente no era sólo la carne.

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2 pensamientos en “Terapia nocturna

  1. Ay mi Reina, que quiere que le diga? Me encantó de principio a fin! ❤ Captó a la perfeccion las relaciones animalescas de los humanoides! Y encima, el lemon le quedo espectacular, con ese toque "de la jungla" que le da tanto sabor.

    *La estruja* es un regalo precioso. Lo subiré a Carnaval Fantástico apenas pueda!!

    Le gusta a 1 persona

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